Para
Edurne
Querida Edurne :
Cuando empecé a ir al centro pensaba que era una religión. Sin
embargo, pronto me di cuenta de que estaba equivocado. Tus saludos
silenciosos me daban confianza y tranquilidad los primeros días, así
he compartido muchos ratos .
El día de tu despedida me cogió de sorpresa , pues fui a meditar un
día más .
Al entrar al centro no sabía que hacer, toqué las manos de alguna
persona y me tranquilicé , pues estaba acostumbrado a las despedidas
tristes .
Me senté a meditar y pronto me entró una calma y una paz que no sé
explicar con palabras ya que no sabía si era un acto sagrado o un
privilegio y luego me di cuenta de que eran ambas cosas. La imagen
de las despedidas ha cambiado totalmente .
Gracias Edurne, que la luz de tu amada presencia nos ayude a
evolucionar.
Antonio .L

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