Vienes a mí

 

 Vienes a mí como tantas veces, pero hoy no es ayer, ni tú, ni yo, somos como fuimos. El río del instante trae en su cauce del tiempo, agua nueva, vida nueva. Tú y yo actualizados en lo que parece habitual, pero que está lleno de la magia generadora del presente, vivo, novedoso en cada instante. La preparación meditativa nos abre a una mayor espontaneidad y a nuevos cauces de vivencias. Nos acercamos así, a nuestro primer encuentro tántrico. Años de amar en las conocidas pautas del amor convencional ponen una base de confianza expectante, de alegre aventura ante la nueva vivencia.

Fluye el eterno instante cuando en meditación nos fundimos con la esencia, más allá del ego. Ahora el amor tántrico nos invita  a esta fusión con el otro, convertido en el todo. 

Vienes a mí,  conozco el calor de tu piel, tu aliento así respira su aire, impulsa tus movimientos que  siguen mis pautas, estás cercano, tu corazón unido al mío esboza una sonrisa de confianza-deseo-compenetración, tu cara refleja la mía, también así expectante, somos dos seres que han caminado en una  vía similar, paralelas.  Viendo al otro recalando en diferentes lugares, persiguiendo sueños, pero volviendo siempre, al gran sueño, el de despertar a nuestra esencia búdica.

El primer abrazo saca una sonrisa de gozo, la distancia cortísima de nuestros cuerpos diluye expectativas, el primer beso trae un sabor diferente, respiramos una pureza de los espacios conscientes antes no percibidos, nos sentimos renovados en esta nueva relación, lo anterior ya no sirve, sentimos una confianza que la vida nos actualiza en una experiencia vibrante luminosa... Somos lo masculino y lo femenino que se atrae y  complementa, más allá de la diferencia, somos dos seres que buscan fundirse en la relación amorosa tántrica para trascender sus mentes aisladas, sus ilusiones y fantasías egoicas, su dolor de vivirse incompletos, demandantes, para en la fusión de los cuerpos, crear una unión trascendente que abre las puertas de lo sagrado, subiendo la energía amorosa desde el chacra secreto, derramándose en calor, vibración por todo el cuerpo, hasta llegar arriba y desde ahí descender, en olas de amor. Nos vivimos no como seres aislados, encerrados en nuestra cajita de dolor, de temor, de desesperanza, sino como seres completos de luz, de energía, de alegría, abiertos a todos.

Miro tus ojos trasformados,  los cuerpos llenos de amor-presencia-deseo. Ahora somos amantes del amor más alto, el que ama se entrega y suelta, el que no se aferra a lo amado, ni a la dicha vivida, el que vive lleno de agradecimiento  por poder  gozar de un cuerpo capaz de amar, de acariciar a otro ser, de ser amado y de poder fusionarse con el otro en entrega de amor, más allá de todos los miedos que amurallan nuestro ego, más allá de sentir si seremos aceptados o no, si seremos atrayentes o no para el otro, por que amamos y seremos amados como nuestro ser profundo, nuestra esencia perfecta de amor incondicional, de belleza que nunca se marchita, de libertad, de alegría genuina, de sabiduría, de plenitud. ¿Quién puede no amar a un ser así? No importa en qué envoltorio esté incluido. Así nos amamos, cayeron todos los miedos. Viejos parámetros que tanto esclavizan,  sentí tu amor puro, tu entrega incondicional y me viví, libre y dichosa para amarte y gozar de tu amor, el amor cubría mi vida y gozamos del regalo de nuestra unión tántrica. Esta energía no es mía ni tuya, es la energía impersonal, espiritual al servicio del Despertar. Pero requiere purificación previa, mucha presencia, mucha energía sutil que solo períodos previos de intensa meditación individual y sobre todo la presencia de un Maestro que guía desde su sabiduría y su realización espiritual, hacen que el encuentro tántrico sea posible.

Agradezco tanto a la vida poder disfrutar de este don, que está para cualquiera que anhele una espiritualidad auténtica y liberadora.