TANTRA Y CUERPO EMOCIONAL

 

Cada experiencia sexual tántrica es única, no existe la monotonía ni la repetición. Cada momento es nuevo, cada sensación tiene diferentes matices, es más, cada persona es distinta en cada encuentro, pues la energía tántrica mueve, remueve, crea, renueva, transmuta…

Así, el gozo se estrena en cada ocasión con sensaciones primigenias y te entregas a él, te meces en él, como un bebé en los brazos de su madre y, con la misma confianza, dejas que haga en ti, que sea en ti y tú en el, sólo lo mejor puede venir.

Vives el gozo intensamente, que crece, crece, crece… y de repente se va transformando para convertirse en una especie de “masa” amorfa que surge de lo que correspondería al abdomen del cuerpo físico, tiene un color indefinido , marrón-grisáceo-verdoso-parduzco; ese que sería el resultado de mezclar los colores de distintas emociones. Esa masa no es otra cosa que el cuerpo emocional, que irrumpe y rompe el gozo, primero, con incomodidad, luego malestar…

La confianza plena hace que sigas entregado, viviendo esas sensaciones intensamente y su propia fuerza provoca en ti un cambio en la respiración: se acelera, se acorta, se hace casi frenética, todo el cuerpo físico la acompaña provocando movimientos muy rápidos, con mucha fuerza; en realidad es como si todo el cuerpo se convulsionara.

Tras un tiempo en tan agitada y agotadora actividad interna y externa llega la calma y con ella la liberación, y se expresa hasta con una visión liberadora de luminosidad muy pura, acompañada de símbolos de absoluta libertad de Ser: el vuelo ascendente de un pájaro de un color intensamente blanco, expresando la pureza y la libertad de la identidad profunda consciente, en el que lo único que permanece es una gran sensación de espacio abierto, en la auténtica libertad de ser, de ser Consciencia Lúcida; una sensación absoluta de liviandad, de tal ligereza que parece que pudieras flotar. Has soltado lastre, el cuerpo y la mente se sienten liberados, un grillete menos, un poco más de espacio para la Consciencia.

La experiencia es muy superior a lo plasmado por escrito, este es el límite de dar forma a la no forma.