¡QUÉ  ALEGRÍA!

 

Una nueva vivencia que he experimentado me descubre una ruta más allá del estanque de los pensamientos.

Descubro un paisaje hasta ahora invisible por el que es más auténtico y gozoso transitar. Nace en mí la alegría de quien despierta ante una nueva cualidad vital, una mezcla de tranquilidad, serenidad, ligereza, volumen y belleza.

Esta experiencia abre otro parámetro que no tiene nada  que ver con lo vivido hasta ahora en cuanto a esfuerzo y exigencia. Me encuentro ante una  oportunidad de ser consciente de un importante condicionamiento.

Cuando en el entorno social, familiar y personal se entiende que el esfuerzo es una positiva cualidad de la persona y que cuanto más nos posea mejor nos irá… es complicado llegar a  sentir el fluir de la vida.

El esfuerzo tiñe la realidad de sacrificio, de entrega interesada, superioridad, carga, cansancio,  frustración y de un largo etcétera que enturbia cualquier acción.

Incluso en el centro de meditación, hasta ahora, a la hora de sentarme, mi propia rigidez hacía que no tuviera salida, ya que estaba esforzándome por salir del esfuerzo. Hasta la propia búsqueda interior puede convertirse en una tensión cuando no hay otra referencia.


Siguiendo las pautas que da la Maestra sobre centrarse en respirar,  estar lúcidamente atenta y abrirse al momento, se ha abierto una nueva experiencia en la que el cuerpo no está tan a la defensiva, con rigidez y miedo, sino que junto con la mente se muestra en el camino de abrirse al momento con la referencia de la respiración en el abdomen y el apoyo de la atención.


A partir de este punto he experimentado, durante algunos ratos, la sencillez de un nuevo modo de vivir libre de cargas, cansancios, frustraciones, esfuerzo y más esfuerzo. Se ha abierto un espacio amplio y nace en mí una sonrisa desde lo profundo junto con agradecimiento al centro, a la Maestra y a los compañeros de este maravilloso viaje.

El aprendizaje me hace comprender que tanto la meditación como la vida van mucho más allá de intenciones, programaciones, deberes y creencias. Nace de la apertura de corazón y el auténtico fluir en una misma.