La energía meditativa imprescindible para la genuina comprensión

 

El nivel de energía vibratoria que se respira a diario en el centro Karma Samten Ling es altísimo. En los retiros esta intensidad se multiplica a un nivel poderosísimo que, según mi experiencia, puedo calificar de extraordinario. Impregnada de esta atmósfera bendecida, la comprensión de las enseñanzas, la experiencia energética y la apertura de corazón se dan por acción espontánea de la Consciencia que se expresa a través de Antxoni.

Personalmente, como a tantos otros meditantes, solo me queda abrirme de mente y corazón e ir ahondando más y más en el viaje meditativo hacia la meta del Despertar Consciente. En cada retiro la potencia energética vivida en la vibración de las células es mayor en su manifestación de luces y colores, de corrientes de aire y calor que incluyen tanto experiencias de gozosa y expansiva Paz Consciente como de procesos de purificación dolorosos.

Considero que son muy importantes estos días de exclusiva dedicación y centramiento a la práctica meditativa. Experimento un antes y un después de cada retiro, un impulso necesario que va calando en lo profundo de mi ser, el cual, tras el retiro se encuentra más centrado y equilibrado para la práctica meditativa diaria.

En este último retiro de primavera sentí la necesidad de mirar directamente al altar. En el momento en el que se abrieron los ojos algo muy especial floreció en mi interior. Viví la maravilla de quien ve pureza, belleza, sabiduría, sencillez, paz y compasión. Todo ocurrió en una sesión de meditación en la que escuchábamos una música de mantras cuyas melodías calaron muy profundo. Con el corazón abierto, los ojos chispeantes y los oídos en pleno deleite todo el cuerpo participaba en una danza inmaterial que se fundía con el altar en lo maravilloso de dejarse permear por lo esencial.

Jamás antes había mirado de manera tan genuina. La Maestra explica que las estatuas de Buda no están ahí para adorarlas o venerarlas, sino como referencia del potencial Búdico que se encuentra en el interior de cada ser humano. Durante años he acudido a diario al centro de meditación y he contemplado con agrado el altar pero sin la conciencia de que miraba. Solo cabe agradecer la inmensa bendición vivida y la apertura en el mirar que se ha dado en mí.

Tras esta bellísima experiencia, hubo sesiones de meditación en silencio en las que seguí disfrutando, particularmente en el momento que viví una ampliación de mi conciencia personal al mirar.

Agradecida, una vez más, pido para que esto que vivimos pueda ser para todos.

Om Mani Padme Hung.