EL FLUIR DE LA VIDA

 

Solamente he abierto los ojos y he mirado, nada más; una mente silenciosa, una sonrisa que nace del cálido corazón lleno de vida que sencillamente mira a su alrededor. Hoy ha surgido así, no hay premisas ni intenciones, simplemente me encuentro sentada, como de costumbre, en el descanso entre meditación y meditación.

Pero hoy, desde la observación lúcida consciente he experimentado un gozo que ha atravesado las fronteras de este cuerpo físico y se ha abierto genuinamente al entorno. Desde la presencia sentada, mi ser se ha hecho uno mientras la dicha que brotaba del interior confluía en el espacio exterior.  Era el momento en que algunos compañeros se iban de la primera sesión de meditación y otros venían a la segunda.

En estos minutos de reposo cotidiano he compartido desde la vivencia presencia del Aquí y Ahora lo que desde hace tiempo se da en el centro budista Karma Santem Ling con una intensidad palpitante. El inmenso gozo de compartir, crecer y sentir en una convivencia saludable, personas felices que se saludan, rostros serenos, miradas abiertas, encuentros de paso que sonríen y comparten con palabras o sin ellas la paz que les nace, invade y rodea.

Momento en el que veo el ambiente flotar armónicamente en un destello de luces y ondas en el que participan también mis células corporales, es una danza colectiva con una cadencia llena de valores positivos humanos como el respeto, la tolerancia, la gratitud, solidaridad, tranquilidad, etc. Y es así como se han fundido la visión interior y exterior en una misma realidad.

Y es que aquí vivimos así, fluyendo unos con otros, impregnados de la mágica energía consciente que a nadie deja indiferente; comprometidos en un crecimiento personal a través de la palabra de la Maestra. Siento que todos somos uno, formamos parte de la misma realidad de la vida. La interconexión de individualidades en una colectividad genuina que mutuamente coopera a favor del otro.

El centro de meditación resulta para mi vida una referencia indispensable. No es que aquí vaya a recibir un título, ni reconocimiento social o profesional, no va por ahí. Ni siquiera tengo ningún compromiso pactado ni firmado de asistir, tampoco hay cuotas que pagar, ¡hay libertad total! Cada uno acude tantas veces como quiera o pueda.

Parece un sueño pero no lo es, aquí la vida es preciosa, caminamos juntos sin mezclarnos, nos apoyamos sin apegarnos, nadie es más que nadie, simplemente acudimos a hacer el trabajo personal a través de la meditación.

El centro está bajo la dirección de la Maestra Antxoni Olloquiegui. Todo fluye armónicamente desde su sabiduría y compasión. Es un centro genuino, no nace de un minucioso estudio, no está premeditado ni calculado. Simplemente es así porque Antxoni es un Ser Despierto, un ser realizado, un Ser que vive la esencia y que generosamente ofrece un marco para quien tenga interés.

El centro Karma Samten Ling es independiente, surge desde la iniciativa de ofrecer a la población de una pequeña ciudad como Pamplona un “servicio por el servicio”.

Cada día muchas personas pasamos por el centro de meditación, sedientos de recibir la enseñanza de la Maestra que nos guía en el camino.

Tan sencillo como aparecer en el local y sentarse a hacer el trabajo personal; este es el objetivo y la razón que a tantas personas nos lleva a meditar cada día. Vemos en la meditación el Camino del Despertar a nuestro Ser real.

Solicito que esta armoniosa convivencia pueda darse en las diferentes colectividades del mundo, en marcos familiares, educativos, sanitarios, políticos, sociales,... que descienda la Consciencia e impregne de luz para que el fluir de la vida pueda ser una realidad para todos.