Capas egoicas

 

He creado el ilusorio ego a través de mi propia mente dual. Esta ficción ha condicionado mi vida en el entorno familiar, social y profesional.

He sobrevivido desde la infancia tras la imaginaria quimera auto construida como mecanismo de adaptación. A lo largo de los años he desarrollado múltiples rostros que yo misma he aceptado como reales.

Mediante estas facetas egoicas he limitado y acordonado mis impulsos vitales. He amurallado estoicamente mi corazón y dejado que la mente egoica pensante llevara las riendas de mi emborronada vida.

Esta aparente ceguera, revestida incluso de espiritualidad, la he vivido como si fuera mi mayor enemigo. He luchado inútilmente con esfuerzo a fin de destruirlo hasta que he comprendido que es un aliado en la búsqueda de la Identidad profunda Consciente. El ego es la otra cara de la moneda, es la noche oscura, el sufrimiento ciego y todo lo que no vivo como gozo espontáneo. Ha habido una comprensión en mí desde la cual el ego se ha convertido en una parte importante a modo de brújula en el impulso de la auténtica búsqueda de mi ser real.

Paulatinamente, a través de la conciencia en la respiración se está dando una clarificadora perspectiva hacia mi personalidad ficticia. Esta toma de conciencia me permite ver que el ego está compuesto por diferentes capas, a cual más profunda y sutil.

La meditación es la vía que nos conduce hacia esta visión cada vez más clara de la envoltura egoica. Es por ello que esta ilusión es un aliado que me ayuda en el viaje hacia el Despertar Consciente. A medida que acepto mi propia realidad egoica tal cual es, una nueva oportunidad de ver su ilusión se me ofrece.

En el proceso meditativo es importante tener en cuenta que el aprendizaje, globalmente entendido, es fundamental para la evolución y crecimiento completo humano durante toda la vida. La oportunidad de recibir directas enseñanzas diarias es un regalo inspirador para mi vida. Para que dicho aprendizaje cale en mí en profundidad, hay factores esenciales como son: la motivación, la disponibilidad, la aspiración e interés desde el fondo de mi ser.

Es en este contexto donde, para mí, la total confianza en la posibilidad de llegar al Despertar Consciente es factible.

Esta enseñanza la recibimos a través de la Maestra. Su palabra es sabia, clara, directa y en su enseñanza diaria ya lo dice todo. Escucho sus palabras y para mí siempre son nuevas. Voy descubriendo y viviendo nuevos matices que están implícitos en lo que dice. Me doy cuenta de que necesito volver a escuchar una y otra vez sus sabias palabras para ir poco a poco adentrándome en la profundidad de su vasto mensaje.

También disponemos de tres retiros anuales. Durante 6 días nos concentramos únicamente en la práctica de la meditación.

No llevo muchos años acudiendo al centro a meditar, pero en los pocos que llevo, estos retiros suponen una profundización e intensificación en mi camino meditativo.

En los retiros hay meditaciones en silencio, audiciones musicales, trabajo con energía física y también hay momentos de enseñanza directa a través de la palabra de la Maestra.

El primer día la maestra habla sobre la “Vacuidad”. Es una enseñanza en la que, desde el primer retiro he tenido un sentimiento de felicidad en forma de lágrimas que salían de mis ojos. Cada vez que la he escuchado todo mi ser ha vibrado. Durante los retiros no comprendía la enseñanza pero algo ocurría en mí que me ubicaba en un estado atento, sereno e insondable.

Durante este último retiro de primavera, me senté de nuevo a escuchar la enseñanza sobre la Vacuidad y tuve la gracia de ver y aceptar rindiéndome a que las cosas de la vida son como son.

En tal espacio mental la observación lúcida se dio de manera natural y fue unitaria con la experiencia.

La vivencia pasó a través del cuerpo físico en forma de vibración al principio y de expansión después. En la vastedad la vivencia se dio en un espacio inmaterial y a la vez muy real.

Durante esta primera experiencia vi cómo la apertura del corazón hizo posible la entrega desde una purificación mental muy gozosa cuando la gracia lo impregnó todo, sintiéndome ágil y menos densa.

Se dio la disolución de la ansiedad mientras el estado disperso de la mente pensante se desvaneció.

A partir de esta primera y posteriores experiencias, la diferencia entre ego (ya sea positivo o negativo) y la espiritualidad consciente queda claramente visible, pudiendo relativizar a nivel personal cuestiones en las que antes quedaba fácilmente atrapada.

Ahora bien, también surgen excelentes oportunidades para ver la ilusión egoica desde la expresión dolorosa con cuadros sintomáticos físicos y emocionales. Son como detonantes de algunos bloqueos en forma de comportamientos mecánicos que expresan insatisfacción de situaciones no vividas en plenitud. Percibo una mayor conciencia en cómo se va dando la disolución de las primeras capas egoicas y se va abriendo el espacio de la mente consciente a través de la vivencia de un gozo espontáneo.

En los momentos de abundancia la felicidad es real, la paz es profunda, el fluir con la vida se da en el amplio corazón capaz de acoger el sufrimiento que aparece en el transcurso de la vida y transformarla en dicha. Es un regalo lleno de cálidas ráfagas de bendiciones, un espacio abierto, sereno, agradable, más allá de la visión ordinaria, es movilidad e inmovilidad a la vez.

Siempre es una experiencia nueva, fresca y diferente en la que el Corazón Espiritual está pleno a la vez que la energía desciende desde lo alto mientras se mueve de manera impulsiva de un lado a otro y en forma circular.

Estos últimos meses he disfrutado de momentos que me han proporcionado una gran energía. Este empuje que he recibido me ha favorecido ver que en lo más profundo de mi vieja cárcel egoica había unos robustos muros contra los que implacablemente me he topado una y otra vez.

La dimensión de las antiguas represiones que han coartado mi vida han aparecido constantemente con una fuerza aplastante.

Es como si ante la inmensa energía que recibía en el centro de meditación no tuviera más respuesta que oscuridad. Como si en lo profundo de mi ser no pudiera fluir hacia mi auténtico ser real y no hubiera más remedio que resignarme ante las capas egoicas de mayor profundidad.

Un discípulo solo puede llegar a la realización en función del nivel de realización del Maestro.

La Maestra Antxoni Olloquiegui es quien con su lúcida visión nos guía en nuestro camino meditativo, es a través de la cual la energía de la Consciencia nos llega a diario, es de quien incansablemente emana el amor incondicional hacia todos los seres sintientes y es quien desinteresadamente entrega su vida a la acción espontánea de la Consciencia Vacuidad.

Es a través de ella como se ha dado en mí la disolución de las abismales capas egoicas a las que yo sola no podía acceder.

He vivido la purificación del inconsciente que se expresaba física y mentalmente. Yo no he necesitado hacer nada, ya que es la Consciencia la que actúa de manera espontánea a través de la Maestra.

He permanecido centrada en la respiración mientras un torrente de energía ha descendido desde lo alto. Esta energía se ha ido deteniendo en diferentes puntos bloqueados. La angustia se ha ido disolviendo ante las llamas del ardiente fuego amoroso. Al mismo tiempo que suaves ráfagas de sutil calor rondaban por cuello y nuca, piernas, manos y hombros.

Todo discurre desde el cuerpo físico inmaterial y las corrientes energéticas fluyen a través de abundantes caminos.

En estas vías en ocasiones la densidad se amontona y parece que el pecho comprimido explotara pero la acción espontánea de la Consciencia lo canaliza y el espacio en todo de nuevo se amplía.

A la vez que esto ocurre, de fondo hay una vivencia semejante a un tornado que a su paso se va llevando enquistadas capas de abrasador sufrimiento.

Siento que ahora puedo respirar con mayor fluidez, una primavera brota del Corazón Espiritual con un latir lleno de vida y fuerza. El flujo de la vida pasa libremente por los chakras. Desde el chakra secreto hasta el de la coronilla, vivo cómo la energía asciende y desciende percibiendo que transcurre a través del canal central.

Ya no están los deseos y apegos generadores de tantos miedos con los que he vivido sumergida en pesadillas. Es el comienzo de un caminar sin somnolencia, ligera y abierta, con una alegría interior mantenida.

Esta lucidez da un sentido unitario a los fenómenos a la vez que una mayor comprensión compasiva.

He comprendido que mi actitud tiene que ser receptiva a la Consciencia y muy activa en un servicio de entrega a los demás.

También he de seguir con la práctica de shamata de manera combinada con las experiencias de Vacuidad hasta que ésta se estabilice.

OM MANI PADME HUNG.