AGRADECIDA  CALIDEZ

 

Acostumbrada a vivir desde mi inconsciencia en la frialdad, miedo, distancia, inseguridad, desconfianza y aversión, en la vida  en general y hacia algunas personas en concreto, estoy muy agradecida por la experiencia vivida en este último retiro. El impulso recibido de la Maestra para poder permanecer en el espacio abierto de la calma, en la danza interior de un lugar transparente, lleno de vida, de comprensión, de flexibilidad, de alegría, aceptación, de belleza, de respeto y de amor, ha sido el mayor regalo que he experimentado.

La quietud y paz que precede al amor devocional ha hecho posible ver que hay luz en el camino individual y colectivo.

Durante el acercamiento de estos ratos plenos en apertura inicial al Corazón Espiritual relacionado con la energía que desciende desde lo alto, me he dado cuenta de que todo lo que no viva desde esta bella conexión unitaria es BASURA.

Toda la vorágine incesante de juicios, chismorreos, apariencias, inseguridades  hacia mí misma y hacia los otros es pura ficción, irrealidad y pérdida tanto de tiempo como de energía a favor de estar separada de los demás.

Nombrarlo, sentirlo, vivenciarlo y verlo es una primera fase relativamente fácil que tras el fuerte impulso recibido en el retiro, puede parecer que ya está comprendido y aceptado el funcionamiento e imaginar que con eso es suficiente.

Ahora, ¿cómo es posible trascender a hábitos, actitudes y pensamientos tanto individuales como colectivos tan impregnados que van a una velocidad y fuerza tan desbordante?

¿Cuánto espacio de mi vida le dedico a hablar, pensar, mirar sobre mí y sobre los demás, a criticar sobre sus vidas, su imagen... en definitiva… a generar basura desde la mente pensante?

Mirándolo objetivamente, la mente dual se lleva gran parte de energía canalizada a continuar generando basura en forma de conceptualizaciones técnicamente argumentadas y divagaciones absurdas que no benefician a nadie. Cuánto desperdicio a favor de seguir distanciada de mi realidad amorosa y de la de los demás.

El corazón espiritual es la puerta hacia el reciclaje de esta basura al igual que la mejor medicina para el pájaro enjaulado que anhela desplegar sus alas y volar a sus anchas integrado en la vida. Veo necesario enraizarme en mi esencia que es el Corazón Espiritual, para poder acoger y disolver en su cálida energía la inconsciencia de la mente dual con todas las pulsiones pasionales tales como el odio y la aversión que emergen. Solo desde aquí, desde su visión lúcida, será posible disipar el miedo y darme a los demás auténticamente.