Gratitud

 

Es un sentimiento que permea cada vez más, con un halo de alegría, mi existencia. No es consecuencia de un planteamiento reflexivo, que considera lo privilegiado que soy con respecto a otros seres humanos.

Hace unos años leía la siguiente frase: “me sentía desgraciado porque no tenía zapatos, hasta que vi a uno que no tenía pies”. Fue un flash de gratitud por todo lo recibido y que aunque se expresó con intensidad, se marchitaba como una florecilla primaveral, presa de un insaciable ego siempre insatisfecho.

Muchos años vividos esclavo de  las maniobras de ese tirano, en pos de quimeras que prometían la FELICIDAD con mayúsculas, que aunque en el mejor de los escenarios llegaban a convertirse en realidad, no me aportaban más que una efímera euforia compulsiva, seriamente amenazada por la impermanencia del despliegue cambiante de la existencia. Difícil a la gratitud medrar en ese medio hostil, regido por un ego que percibe al mundo como amenaza, donde los demás no son más que competidores en una carrera que no conduce a ninguna parte.

Mi agradecimiento se expresa f
ácilmente cuando soplan vientos favorables que no suscitan presión en mi mente egoica y pone de manifiesto la dicha que experimento fruto de una vida cada vez más simple y menos interesada en logros mundanos.

Otras veces sin embargo, la vida aprieta y esa quietud que destila gratitud, es desplazada y dominada por un ego que se agita, que le resulta difícil abandonarse en las aguas turbulentas que fluyen y necesita dirigir el proceso a posiciones valoradas como favorables.

Aún así
, los hábitos ciegos del pasado, van dejando paso a nuevas respuestas  menos reactivas, que son generadoras de un sufrimiento menor.   En retrospectiva, puedo ver mi trayectoria, el cambio liberador experimentado por mi práctica espiritual, y  es aquí también donde siento gratitud, por haberme despojado de sentirme víctima de un destino caprichoso y de reconocer que en las adversidades que nos depara la vida, reside el potencial transformador; el reto del héroe o la heroína, en la aventura del viaje al interior de uno mismo, al encuentro del sentido de la existencia.

Mi agradecimiento al Centro Budista “Karma Samten Ling”, lugar en el que a diario se trasmite una práctica orientada al
Despertar de la Mente Consciente, dirigida por quien vive esa realidad y nos impregna a diario a decenas de practicantes con su amor y sabiduría. También quiero expresar mi gratitud, a quienes desde un servicio desinteresado hacia los demás y con el mayor esmero, facilitan que las condiciones para la práctica sean inmejorables. 

                                                              Un participante del Curso-Retiro de San Fermín 2009