APORTACIÓN DE ANTXONI OLLOQUIEGUI
 

APORTACIÓN QUE, DESDE UN ÁNGULO MUY EXPERIMENTAL
Y VIVENCIAL, HACE  ANTXONI OLLOQUIEGUI (Patricia) AL  RECIENTE LIBRO
PUBLICADO POR S.S. EL DALAI LAMA
: “El universo en un solo átomo”.
Al monje tibetano, amigablemente cercano a la intensa búsqueda del ser humano occidental actual.
Ante todo, vaya por delante mi más cálido agradecimiento a S.S. el Dalai Lama  por lo enriquecedor que resulta su reciente libro “El universo en un solo átomo”.
El esfuerzo de acercamiento a la mentalidad occidental es digno de ser elogiado, teniendo en cuenta el punto de partida tan diferente, culturalmente hablando, como es el de un monje tibetano, aspecto este que no hace sino redundar en la gran apertura de mente y corazón, así como en la gran sabiduría y compasión que caracterizan a  S.S.
Desde mi propia vivencia-experiencia espiritual voy a plasmar brevemente algunas aportaciones que van al hilo de algunos temas expuestos en el citado libro.
Me voy a centrar en la cosmología budista y en particular en la enseñanza que sostiene que: “el universo nunca tuvo principio ni nunca tendrá fin”.
Por lo tanto, su existencia transcurre en el Eterno Ahora Atemporal.
Es en este Eterno Ahora Atemporal donde tiene lugar el proceso de formación de los mundos y los seres sintientes impulsado por el aire-aliento amoroso surgido en el sublime abrazo entre lo masculino y lo femenino.
Muchos hombres y mujeres occidentales se han preguntado acerca de la necesidad que mueve al estático e imponente Dharmakaya a manifestarse en formas.
Cabe responder aquí que: “las cosas son como son”.
Pero antes de ahondar un poco más, creo conveniente hacer algunas precisiones terminológicas, en particular para todos aquellos que no estén familiarizados con el budismo.
En concreto me refiero al término “Kayas" que en sánscrito hace referencia a los tres cuerpos de Buda, tres dimensiones de una realidad esencial que existe desde siempre: Dharmakaya, Sambhogakaya y Nirmanakaya.
El Dharmakaya es la dimensión fundamental, el espacio sin límites del Absoluto Profundo. No es forma, es no forma pero de él surgen todas las formas. Así el Dharmakaya manifiesta su energía creativa en el Sambhogakaya o Cuerpo de Gozo, expresando la Compasión y la Sabiduría imparcial infinitas en millones de formas perceptibles, muy sutiles.
Una vez escuché decir a un profesor católico que el Espíritu Santo es la energía de Dios. Es una bonita similitud con el Sambhogakaya.
El Dharmakaya tomó la forma del Buda Primordial: Vajradhara (masculino)-Vajrayogini (femenino). En otros lugares: Gran Padre-Gran Madre…
En realidad los nombres son meros conceptos y no tienen una importancia esencial.
Hay un proceso creativo que se pone en marcha desde el aliento de los BUDAS.
Ciertamente, toda forma se manifiesta inicialmente desde el elemento aire-aliento, agregándose a continuación el resto de los elementos: fuego, agua y tierra. También la desaparición de la forma se produce al perder en primera instancia el elemento aire-aliento. Basta observar este proceso en los seres vivos.
Así mismo, desde el Amor y la Belleza Sublime de Vajradhara y Vajrayogini surgieron muchísimos Hijos de Budas y también todo lo que conocemos y desconocemos del cosmos.
En relación a la belleza de Vajradhara y Vajrayogini, sólo un pequeño apunte: aquel que, aunque sea por un breve instante ha podido contemplar esta belleza queda tan impactado que nunca se borra en él su imagen.
Por lo tanto, la energía creativa que impulsa la formación de nuevos mundos y la manifestación de seres en los mundos muy sutiles, más elevados, proviene del abrazo de lo masculino y lo femenino en el espacio muy sutil de Sambhogakaya.
En medio de potentes fuerzas el fuego místico impulsa el aliento creador que nace del purísimo juego amoroso místico desde el constante abrazo presente en la amorosa relación de unos BUDAS con otros. Es el soplo compasivo de los innumerables BUDAS que moran en el Grandioso Sambhogakaya.
Este constante juego y danza de la vida es de exquisita belleza y pureza.
Cada Buda es andrógino: fusión de lo masculino y lo femenino, manifestación de DOS EN UNO,  en unos cuerpos celestiales muy sutiles pero reales.
Estos cuerpos carecen de aparato digestivo y por tanto no tienen necesidad de comer, de beber ni de eliminar líquidos ni otros residuos, ni tampoco órganos genitales.
Sus abrazos plenos en el fuego místico y sus besos boca con boca exhalan un aliento creador altamente espiritual. Desde dentro de sus cuerpos y por fuera suben llamaradas de luz y rayos diamantinos, tras los cuales nacen nuevos BUDAS que salen desde los orificios de la cara: boca, oídos, ojos…
¡Qué cuerpos tan perfectos, de estaturas y tipos esbeltos, con vestuarios elegantes y espléndidos, de vivos colores y maravillosamente combinados!
El cuerpo de cada BUDA, PADRE-MADRE se transforma en muchas formas, por ejemplo, en un vehículo espacial o en un barco tan bello que la imaginación queda corta para expresarlo.
Al mismo tiempo el BUDA, PADRE-MADRE ya ha transformado un nuevo cuerpo donde habitar como forma. Es un proceso incesante.
En un intento de describir la geografía de este ámbito sutil se diría que es un espacio de luz, sí, pero lo suficientemente sólido como para poder caminar en él.
Se dan constantes lluvias torrenciales acompañadas de bendiciones y numerosos ríos de agua purísima, totalmente transparente así como otros de color azul lapislázuli igual al color del Dharmakaya circulan por múltiples espacios de Sambhogakaya son transitados bien a nado o en pequeños y grandes barcos, algunos de los cuales parecen casas flotantes, cuyos interiores huecos están suntuosamente decorados, ya que cada BUDA no hace sino crear constantemente belleza, convirtiendo, por ejemplo, sus magníficos sombreros en techos de enorme amplitud.
También hay colinas de luz pero con suficiente solidez como para poder transitarlas, y espacios en tonos azules y dorados, así como otros multicolores, todos ellos muy relajantes.
Los BUDAS se desplazan, bien en vehículos movidos por una fuerza magnética e incluso sin necesidad de ellos, volando sin alas, dejándose llevar por las corrientes magnéticas, pudiendo acudir a otros mundos más sutiles.
La relación entre los BUDAS es un juego de amor lleno de simplicidad.
Pasean a pie, en barco o en lanchas; conversan y también permanecen en silenciosas absorciones meditativas. Todo es natural y armonioso.
¿Engendran los BUDAS a otros BUDAS desde la nada? No. Impulsan desde su aliento amoroso un proceso que culmina en el espacio, actuando. en las “partículas espaciales” y en los seres que tienen el karma maduro para nacer como BUDAS en el Sambhogakaya.
En esta constante creación surgen múltiples mundos sutiles pero, por otra parte, también existen mundos tenebrosos, muy lúgubres, denominados infiernos, siempre muy poblados.
No se puede afirmar que sean los BUDAS los que condenen a los seres a los infiernos sino que la fuerza del karma personal es lo que conduce a nacer en lo más sublime o en lo más tenebroso.
El aliento compasivo es lanzado al espacio y a partir de ahí se expresan los karmas acumulados por cada ser.
No existe por tanto nadie que premie o castigue, sino que la  incesante actividad compasiva de los BUDAS impulsa el proceso y el karma de cada ser se expresa.
Los BUDAS no llevan solamente una vida lúdica. Constantemente descienden innumerables BUDAS a los infiernos más tenebrosos para sacar a los seres que allí moran, sumidos en intensos estados de sufrimiento, y conducirlos a otros estados de existencia, cosa que no podrían hacer por sí mismos.
Además de la compasión, los BUDAS cuentan con muchos medios hábiles para poder llevar a cabo este servicio.
Para terminar, sólo comentar que ya habrá otra oportunidad para tratar del término Nirmanakaya.
Con el ánimo de que esta aportación a lo expuesto por S.S. el Dalai Lama, si bien, desde una vertiente o ángulo diferente al adoptado por él en su libro, sea, también, una contribución al bienestar de todos los seres:
OmManiPadmeHung.  Antxoni Olloquiegui