VIVIENDO EL  PRESENTE


En nuestra búsqueda humana no quedamos nunca satisfechos hasta llegar a vivir la paz profunda y duradera de la dimensión genuina y espontánea de nuestra mente profunda consciente.
En el viaje solitario hacia el interior de la mente, ocurre que la insensatez y la neurosis de la mente egoica, se enfocan fácilmente hacia el  materialismo espiritual, en busca de logros y de varitas mágicas para lograr una rápida realización espiritual, mediante técnicas especiales.
El ego encuentra aburrida y decepcionante la práctica disciplinada de una mente presente en el Ahora, y la obstaculiza con pensamientos... ”si en un plazo corto no se obtienen resultados, esta práctica es una engañufla, un fraude que te deja con las manos vacías.” Introduce así la ansiedad de  obtener la Presencia-Consciencia mediante esfuerzos, como si se tratara de atrapar o conseguir alguna cosa.
Hasta que no se instala la atención lúcida en nuestra práctica, las incursiones egoicas nos impiden vivir de manera estable en la serenidad y en la paz. Por ello, no cejamos en la actitud de perseverar en la observación lúcida de las reacciones y resistencias del “sí mismo egoico”, porque tenemos claro cual es el objetivo fundamental de nuestra vida meditativa: EL DESPERTAR.
En nuestra experiencia meditativa ya constatamos, que la Presencia sucede y que es una realidad que los pensamientos no pueden crear, ya que su dimensión es más vasta y trasciende el intelecto.
En sólo un vislumbre de Presencia-Consciencia nos damos cuenta que se trata de una vivencia no separada de la esencia de nuestro Ser real, y que en definitiva,  ninguna técnica podrá donarnos lo que ya somos en nuestra identidad profunda.
Con los diversos métodos meditativos lo que hacemos es prepararnos para estar en condiciones de reconocer la Presencia en el Ahora.
Desarrollar la conciencia o el darnos cuenta en el Ahora, hace que dejemos de buscar excusas cuando no tenemos ganas de sentarnos a meditar. De este modo, no nos plegamos a las exigencias egoicas que nos llevan a evadirnos de la práctica de la atención en el aquí y ahora. El meditante mira y ve el fenómeno: se trata de un obstáculo egoico, y verlo, le posibilita la apertura natural al Ahora.
El meditante lúcido simplemente aprovecha todas las resistencias del "sí mismo egoico" como punto de partida, como pasos en el camino, hacia el estado de mente despierta.
De tal modo que los obstáculos en el camino meditativo pueden transformarse en ayudas. Lo importante es que el meditante tenga una actitud realista y positiva hacia todo, incluso ante las engañuflas egoicas.
Es básico este desarrollo del darnos cuenta en lo que aparece en nosotros física y mentalmente; es lo que hace que estemos vivos en un cuerpo humano. En plena convivencia podemos vivir armónicos hasta en un mundo muy caótico.
Cuando comprendemos el beneficio real de desarrollar la conciencia o el darse cuenta, descubrimos que nuestra meditación no está separada de la vida de relación con las personas y las cosas, beneficiándonos de todo ello sin quedarnos enganchados en los apegos.
En nuestro viaje hacia el interior de la mente iremos comprobando que los obstáculos, en lugar de ser impedimentos, son desafíos necesarios para profundizar en la meditación, y… al darnos cuenta de ello, sabremos qué hacer en cada situación.
Desarrollaremos una mente clara a fin de poder ver el origen de nuestros problemas cuando se presentan.
La práctica del darnos cuenta nos va preparando adecuadamente para acceder a la atención lúcida, en la cual se logra la comprensión del "sí mismo egoico".
La observación lúcida a los contenidos mentales nos lleva a percibir la no existencia de un "sí mismo egoico", lo cual hace que vivamos los fenómenos de modo mucho más libre, captando un espacio mental mucho más amplio, una apertura más plena en el aquí y ahora.
La plena comprensión de una mente presente en el Ahora, es fruto de una práctica meditativa que capacita a cada persona a reconocerse en la esencia de su mente.
Cada ser individual que practique correctamente, tiene la aptitud de comprender la plena atención consciente. La comprensión total implica ver el Todo y no solamente una parte fragmentada del Todo.
Es descubrir con el ojo de la Sabiduría, aquello que está encubierto al conocimiento ignorante humano por la acción de la confusión y la ilusión. Significa ver con el ojo de la TOTALIDAD las cosas tal como son.
¿Qué es lo esencial en la atención lúcida?

Tener una comprensión completa de la verdad de la existencia humana:
          -en la actitud verdadera en el vivir.
         -en la comunicación con las cosas, con los demás seres humanos, con  
          uno mismo...
Básicamente no hay mucho más que comprender, sino vivir y actuar correctamente en aquello que comprendemos como verdad de forma plena.
La Presencia-Consciencia en el Ahora, es la NO FORMA que puede experimentarla la forma humana, desde la total apertura mental de instante a instante al ESPACIO CONSCIENTE, donde toda la REALIDAD se expresa.
Vivir la plena comprensión del Ahora nos lleva a la ecuanimidad, siendo dueños de los estados mentales, y tendencias acumuladas, sin que nos lleven a estados de decepción o frustración ante cualquier dificultad de la vida, pudiendo vivir las situaciones dolorosas con paz y sin sufrimiento.
Toda la impermanencia vivida desde la atención lúcida, nos lleva a actualizarnos, a tener una conciencia nueva en el Ahora.
La apertura de una mente presente, aquí y ahora, es un adiestramiento totalmente personal, desde ir descubriendo, que todas las cualidades positivas, están dentro de la mente profunda de cada uno.
En la atención lúcida no nos dejamos atrapar por ideas e imágenes del pasado. Soltarlas hace que nos vivamos libres en cada instante. Es de enorme importancia la práctica de soltar cualquier contenido mental puesto que nos adiestra a vivir una mente despierta al Ahora del fluir de la Presencia-Consciencia.