MENTE NO CONDICIONADA


La observación en la meditación nos mostrará a cada uno cuáles son nuestras tendencias y también nuestras cualidades. Desde una atención vigilante las veremos pronto.
En las situaciones que se presenten en cada momento nos daremos cuenta de lo impacientes que somos, de lo agitados que nos vivimos, y que todo ello se expresa a través del cuerpo y de la mente.
Pero todo esto se puede transformar si practicamos la meditación de atención lúcida a los contenidos físicos y mentales, en el momento que se dan.
Si en nosotros hay una disciplina meditativa no nos quedaremos en lo más superficial de nuestras reacciones, sino que  llegaremos al conocimiento de sus causas. Nuestros comportamientos los comprenderemos tal como son.
Es importante no condenarnos, ni culpabilizarnos cuando veamos  todo lo que está pendiente por resolver. Llevar a cabo todo esto requiere una disciplina en la atención, pero desde una gran aceptación de nosotros mismos.
Cuando lleguemos hasta el fondo de nuestras tendencias negativas, podremos contemplar la fuerza impersonal inconsciente de la naturaleza humana. Esta fuerza, que no es nada personal, llega a adueñarse de la conciencia individual y la gobierna de manera muy oscura, cuando no ejercitamos el estar presentes en el momento que actuamos.
Vivir la Presencia en el aquí y ahora, impide que se instalen en nosotros dichas fuerzas impersonales negativas.
Para que la atención consciente realice en nosotros su acción transformadora todo lo reprimido debe aflorar, y por ello, es preciso que permitamos que esto suceda en la meditación.
Si dejamos que, de este modo, se lleve a cabo en nosotros la acción espontánea de la consciencia, todas las cosas pendientes por resolver se actualizarán solas.
A nosotros nos corresponde desarrollar la conciencia en nuestras meditaciones y en la vida diaria, sin querer controlar ni luchar contra nuestras tendencias condicionadas en el pasado.  De lo contrario, crearemos resistencias difíciles de superar.
Mientras el sí mismo egoico continúe mandando en las acciones que llevemos a cabo en nuestras vidas, seguiremos condicionándonos, deseando tener más y más, atándonos así a mucho más sufrimiento.
En lo incondicionado de nuestra mente consciente no existe acumulación. En cada momento está solamente lo necesario para responder al instante. En la mente consciente no existe nadie en sentido egoico.
De la misma manera la Presencia-Consciencia es impersonal, y no puede ser medida por los parámetros de las formas; pero se expresa, también en el ser humano cuando se da la total apertura de la mente en el Ahora. Ahora bien, nadie puede atribuirse la exclusividad de ello.
¿Nos es posible hacer algo sin acumulación, o, dicho de otra manera, sin condicionarnos?

Sí, en la pura acción consciente. Sin un ego que mediatice no hay ninguna clase de acumulación. En el escuchar consciente no hay quién escuche, como ego, y por lo tanto, no hay acumulación.
Si hay mera observación en nuestras meditaciones, no hay acumulación.
Si no es así habrá reacciones: aceptación/rechazo..., se formarán puntos de vista diferentes, tendencias, opiniones, satisfacción-desánimo...
En el sí mismo egoico hay deseos, pensamientos, opiniones... El mero observar atentamente, sin pensamientos, cualquier estado que se presente, nos da la comprensión de la no acumulación. Veremos que siempre implica una renuncia interna, una entrega del ego. Es algo muy sencillo, pero la dificultad radica en la rendición, en la entrega egoica.
Abandonar la idea del sí mismo egoico supone una profunda renuncia interna, pero si realmente queremos despertar, es lo único que debemos hacer.
¿Por qué nos aferramos a la vida limitada del sí mismo egoico?

Poner fin al ego suscita temores en nosotros, pero tenemos que darnos cuenta que es el propio ego el que los crea y nos impide ver la realidad. Mediante una consciencia clara podemos afrontar fácilmente todos esos temores.
En las sesiones de meditación sentada se dan espacios en los que abandonamos los pensamientos. Comprobamos que el pensamiento puede pacificarse totalmente, sin que haya movimiento alguno por parte de la mente egoica, y experimentamos un presente de “no ego” muy real.
Cuando retornamos a la mente de superficie conectamos con los viejos condicionamientos egoicos, pero ya no nos aferramos a sus ideas tan fácilmente. Hemos tenido la experiencia de que podemos vivir sin el ego felizmente, en paz..., en una gran libertad. Nos queda claro que el camino de la meditación es actuar sin acumular condicionamientos negativos.
Soltando todos los condicionamientos egoicos se revelará a nosotros la verdadera naturaleza de nuestra identidad profunda consciente.
Comprender la meditación significa comprender la liberación, el despertar, desde el cual trascendemos el acumular egoico, con todos los apegos-deseos.
En nuestra acción existirá espontaneidad y la absoluta libertad del estado interior consciente. Descubriremos en nosotros una realidad que no puede ser alcanzada por el pensamiento, esto es,  EL SER REAL CONSCIENTE.