LA SENDA DE LA CONSCIENCIA


Las personas que nos acercamos a la meditación acarreamos un bagaje egoico muy fuerte.
Por lo tanto llegar a comprender y a experimentar que en realidad no existe ningún “yo mismo falso” implica recorrer una larga trayectoria en la práctica meditativa.
Las creencias egoicas y sus aferramientos, bien se trate de egos individuales o colectivos, no son fáciles de ver y menos fácil aún es disolverlas. 
El mejor modo de comprender el no ego es la observación silenciosa lúcida, que lleva a conectar con la atención consciente de la mente profunda.
Sí, en efecto, la visión profunda de la mente disuelve todas las ilusiones egoicas. Consecuentemente, caen todas las necesidades de reafirmación, todas las ideas de superioridad cultural o religiosa ante la evidencia de que la esencia de la mente consciente es la misma para todos.
Vistos desde la lucidez consciente, los matices de las diferencias culturales son una riqueza a valorar y a admirar.
Crear enemigos y antagonismos cuando aparecen perspectivas diferentes en el modo de vivir y de acercarse  al Conocimiento de la Verdad de la Existencia es propio del sí mismo egoico individual y colectivo.
Todos estos ciegos apegos a la historia individual y colectiva  son desenmascarados por la atención consciente en el Aquí-Ahora.
Descubrir que el deseo-apego de afirmar unas ideas  imponiéndose a otras es propio de la actividad egoica, es fruto del auto-descubrimiento de la mente individual. Esta comprensión individual incidirá claramente en la compresión de lo absurdas que resultan las creencias fanáticas de los egos colectivos.
En el presente histórico hay claras demostraciones de ello. Pero en aras a mantener una mayor perspectiva el nazismo puede servir a modo de ejemplo.
Al amparo de esta ideología, desde un ego colectivo se  cometieron atrocidades que desde un ego individual nadie hubiera osado llevar a cabo.
La comprensión de la mente egoísta, individual y colectiva, surge en la meditación de la atención consciente.
Cuando descubrimos nuestra identidad profunda como seres humanos, distinguimos lo mejor y lo peor que hay en nosotros.

Lo mejor
:
vemos esa dimensión consciente de nuestra mente genuina, espontánea... La naturaleza intrínseca del principio consciente, que incluye las propias cualidades de conocimiento trascendentales, y las de los demás... o sea, el insondable potencial en unidad con todos en el Todo.

Lo peor
:
el revés de la medalla que es la enorme dimensión inconsciente en la naturaleza humana, en la que halla cabida la expresión de la confusión y la oscuridad  a través de potentes emociones perturbadoras.
Entre el par de opuestos: consciencia e inconsciencia de la existencia humana, hay un espacio intermedio que incluye:
          -el intelecto / -la conciencia.

¿Cómo se expresa el intelecto?

El intelecto aporta al ser humano la capacidad de razonar.
Se pueden destacar dos elementos importantes en el intelecto:
         -la razón / -la imaginación.
Los pares de opuestos de la naturaleza interfieren en ellos, creando contradicciones y problemas, pero sin ellos el hombre no podría existir.
El razonamiento se puede desarrollar para el bien o para el mal.

La imaginación:
puede ser muy creativa o muy destructiva. En su aspecto creativo es capaz de establecer una conexión directa con la fe:
Conexión en el:

        -Ser una imagen viviente de Dios, el Absoluto...
        -Ser una identidad consciente no separada del Dharmakaya;
Pero la imaginación sigue careciendo de convicción y muchas veces está relacionada con los miedos.

La razón:
el pensamiento lógico intenta ver las cosas claramente, mas cuando se topa con una realidad que le trasciende se confunde.
El intelecto desarrolla el pensamiento conceptual en la búsqueda de claridad que le permita comprender las cosas.
Como seres humanos somos responsables de lo que hacemos y hemos de probar las cosas mediante el razonamiento.
Ahora bien, queda sin resolver el problema de que  las cuestiones importantes de la existencia están fuera del alcance del intelecto.
En lo referente a la Verdad de la existencia, puede alcanzar a tener algunos atisbos, pero se quedan en simples balbuceos.
La única opción que le queda es abrirse al espacio-Consciencia desde el silencio conceptual. El ser pasa a la otra orilla del NO EGO, individual y colectivo, donde se expresa la inteligencia directa de la Sabiduría de la mente profunda consciente.
Hay que recordar que en la meditación no utilizamos la imaginación ni el intelecto. Desarrollamos dos elementos:
             -conciencia o darnos cuenta o atención. Primera etapa de 
              introducción a la meditación.
            -Consciencia.
La Consciencia incluye ambos. El darse cuenta fluye de manera natural en una atención lúcida, espontánea y sin esfuerzos.
Frente a la encrucijada en la que se encuentra actualmente la humanidad puede tomar dos diferentes derroteros:
a)
    Seguir por la vía actual de la inconsciencia, el egoísmo tanto individual, como nacional y supranacional; y lo que conlleva de confrontación religiosa, económica, militar...
b)
   
Tomar la senda de la apertura a lo único esencial de la existencia humana: LA CONSCIENCIA, confluyendo con todos en la unidad, viviendo interconexión desde las diferencias.
Todas las grandes tradiciones religiosas surgieron impulsadas por  la fuerza inspiradora de la Consciencia. Desde lo más genuino y esencial de cada tradición o escuela de Conocimiento, hoy podemos confluir todos en la liberación de la humanidad, desde lo esencial que nos unifica a todos y es patrimonio de todos: LA CONSCIENCIA