LA CONSCIENCIA


En el ámbito del progreso social y material el EGO competitivo, individual y colectivo, tiene un espacio relevante.
Desde una concepción de los valores nacida de una visión muy superficial, se atribuye una importancia destacada al tener y no al ser.
Cuanto mayor es el capital económico atesorado, más poderosos nos sentimos; cuantas más titulaciones académicas apilamos más prestigiosos nos representamos…
Pero, mirado desde una mayor profundidad, este ego competitivo de tener más y más, suscita muchas envidias, celos y sufrimientos, y está totalmente desgajado de la plenitud del estado natural del ser humano.
Sin un norte muy claro de valores espirituales auténticos, el progreso social es un no-progreso.

Pero, el no-egoismo, individual y colectivo ¿es posible para el ser humano?
Hay una condición indispensable para lograr una vida humana plena que es liberarse del EGO.
Dicho de otro modo, la felicidad, la paz y la armonía son posibles si el ser humano se libera de los deseos-apegos egoicos.
Por fortuna, existe  una clara vía de salida al terrible sufrimiento humano que es el Dharma Universal: la Consciencia.
La Consciencia, que no es patrimonio exclusivo de nadie, que Es lo que ES y Será siempre.
Tal como dijo Buda hace más de 2500 años estamos rodeados de Espacio en todas direcciones, y todo espacio es Consciencia, absoluto desapego, absoluta libertad, Plenitud de vida.
¿Cómo puede el ser humano reconocerse consciente?
Desde una mente meditativa del NO-EGO.
La meditación está en todo y transciende todo; es patrimonio universal y va más allá de las creencias y de las instituciones milenarias.
Es la NO-FORMA, desde donde surgen todas las formas de éste y todos los universos.
El ser humano es grandioso, es soberano, porque en él reside el principio consciente que le posibilita despertar, salir del actual sueño de limitaciones inconscientes y saltar la barrera del intelecto para reconocerse en la mente profunda consciente, en unidad con el vasto espacio consciente UNIVERSAL.
La Consciencia es Vacuidad Luminosa, vacuidad o ausencia de egoismos, carente de posesividad, de apegos…
Es plenitud, beatitud en el amor incondicional espontáneo y genuino.
En la Consciencia todos los opuestos confluyen en la UNIDAD. Es lo que unifica todas las diferencias de razas, culturas, filosofías, religiones…
La Consciencia une la mente y el corazón humano al Corazón Espiritual, donde fluye el gozo espontáneo y cálido de la Sabiduría Imparcial.
Cuando una práctica meditativa se orienta decididamente hacia el profundo silencio de la mente consciente y no al intelecto,  despliega una energía poderosa en cualquier ámbito  de la vida humana.
Cuando el ser humano, mediante la meditación,  reconoce el profundo silencio consciente, se instala en la simplicidad de ver las cosas tal como son, sin ningún filtro intelectual. Así, toda  actividad se desarrolla de manera sencilla y espontánea.
El conflicto de la humanidad ¿tiene posibilidad de liberarse fuera de la Consciencia? No en absoluto.
Es desde la Consciencia, desde su energía creativa, de donde florece la respuesta completa capaz de resolver los problemas de la existencia humana.
La Consciencia es perfecta, incluye todas las cualidades,  y el mal y el caos no tienen cabida porque en contacto con Ella se disuelven.
Gracias a la Consciencia se transformará el arte de vivir en la humanidad;  se expresará la confianza mutua, sin sospechas ni tensiones y se vivirán las diferencias de razas y culturas de manera unitaria consciente, creándose así, la sociedad perfecta, DESPIERTA.
También los científicos estudiosos del espacio, si silenciaran el intelecto, podrían descubrir el espacio consciente en lo micro (átomos) y en lo macro vastísimo de todos los universos.
La humanidad DESPIERTA se vivirá colmada desde la formidable energía del Amor Incondicional que no excluye a nada ni a nadie.
La naturaleza será participe, junto a todos los seres sintientes de la armonía de la Consciencia en la tierra.