LA COMPRENSIÓN MEDITATIVA

 
El abundante bagaje de conocimientos nutre el intelecto, pero en sí mismo, difiere de la comprensión meditativa que transciende el proceso de pensar con una vivencia de la realidad de las cosas tal cual son.
La comprensión plena meditativa se da en  el ahora y es fruto de la experiencia gratificante surgida de una práctica disciplinada y continuada en la observación lúcida.
Gustando de la Presencia en el ahora,  no  nos veremos empujados a la repetición circular de comportamientos  inconscientes.
La comprensión plena en la meditación no es fruto de ninguna creencia.
Creer o no creer no tiene ninguna importancia. Pero si acumulamos mucho conocimiento con apego, seremos seres humanos condicionados por muchos conceptos inútiles que a modo de barrera dificultarán que la meditación suceda.
Es preciso comprender que la verdadera Sabiduría no nos viene de la acumulación de datos y conceptos que llegan del exterior.
La comprensión plena de la Sabiduría de la mente profunda no acumula ninguna creencia ni idea, sino que se expresa plenamente en el Aquí-Ahora.
Desde el conocimiento intelectual de la Verdad, cada concepto no es nada más que un fragmento, una perspectiva parcial de la misma, que  no la engloba en su totalidad.  Sólo se puede comprender la totalidad de la Verdad desde la intuición directa de la Sabiduría de la mente profunda.
Por lo tanto, la sabiduría nos proporciona la comprensión que hace posible ver el Todo y no sólo la parte. Desde esta vivencia de la totalidad descubrimos la Verdad de la existencia desvelándose al ojo interior lo que antes permanecía oculto, en un estado mental lúcido donde no tienen cabida, la ilusión, ni la confusión.
La Sabiduría nos colma de tal plenitud gozosa que suprime todo deseo de acumular conceptos de sistemas filosóficos o religiosos, que por otra parte, no aportan la experiencia de la comprensión sabia plenamente.
Se puede afirmar que obtener muchos títulos en diferentes materias no nos garantiza la visión objetiva de la Realidad tal cual es. Junto con la forma aparente de nuestra existencia convive una vasta realidad que el intelecto jamás podrá comprender. Sólo le queda ir  silenciándose a fin de dar paso a la Mente Trascendente.
Para ver la verdad de las cosas de nuestra existencia debemos abrirnos a la mente profunda consciente, que trasciende toda tradición cultural, política, religiosa…
No se trata de menospreciar nada, ni siquiera la tradición budista plasmada como budismo japonés, budismo tibetano y mañana budismo occidental.
Ahora bien, la Sabiduría es implacable a la hora de cortar los aferramientos, y todos los condicionamientos, cuando se dan, también en las tradiciones religiosas más puras.
Para que la comprensión plena de la Verdad suceda en nuestra experiencia de seres humanos, es básico soltar las ataduras de todos los apegos. Por muy espiritual que sea una experiencia, si nos apegamos a ella, esta espiritualidad no nos liberará, nos atará.
La comprensión plena de la mente “Aquí Ahora” significa la vivencia instante a instante de la Realidad en su totalidad sin aprisionarnos en ninguna polaridad. Sólo así no tendrá cabida  en nuestra mente ningún atisbo de frustración, ni de decepción.
No existen problemas en el Ahora, solamente sucede la experiencia espontánea del fluir en el instante tal como es, experimentando que en sí mismo es completo.
Si en nosotros surgen preguntas a fin de comprender mejor la verdad, la atención consciente silenciosa nos revelará la respuesta y nos ofrecerá la imagen real para la comprensión de la Verdad, pero sin esfuerzos ni tensiones mentales, sin necesidad de retirarnos del día a día de nuestro quehacer cotidiano.
En consecuencia con la afirmación de que cada ser humano está dotado de la capacidad para despertar, la iluminación no está destinada, únicamente, para aquellos que decidan retirarse del mundo, sino que, la manifestación de la Presencia Consciencia Aquí-Ahora podemos vivirla todos, es para todos, llevemos la vida que llevemos, siempre que en nosotros se de la apertura necesaria y aceptación del Ahora.
La Comprensión de la Presencia de la Sabiduría en la Consciencia plena de atención lúcida al instante es total, única e indescriptible.
Nuestra corta andadura terrenal proseguirá hasta los 90 o 100 años que nos toque vivir como máximo, con una clara consciencia y un corazón abierto a la energía cálida de la Sabiduría.