EL GOZO REAL TÁNTRICO
 

Hay otra forma de vivir las relaciones sexuales, más allá de las posturas, de las técnicas respiratorias, de la pasión del momento… Esa forma es la práctica tántrica que, al contrario de lo que sucede en la sexualidad ordinaria, no derrocha energía en cada orgasmo, no nos aboca a la soledad que sigue a la euforia amorosa producida por las endorfinas, ni nos ata a la búsqueda de ese clímax que antes de que se extinga ya nos hace anhelar otro nuevo. El tantra, lejos de desgastar, recarga. Se expresa como un potencial de energía extraordinario tanto físico como mental. Emocionalmente nos transforma en gozo y plenitud. Es una fuente de inspiración en todos los ámbitos de nuestra vida que se expresa en todo momento, pues su magia no se limita a unos instantes, sino que se transforma en el instante eterno.

El sexo ordinario se desenvuelve en la dualidad  hombre-mujer y la retroalimenta en tanto en cuanto no es capaz de trascenderla, mientras que el tantra es la unidad con tu pareja en una Unidad Superior. La relación sexual habitual es dar y recibir en una energía que comienza y acaba en la propia pareja y, por el contrario, la relación sexual tántrica es fluir en una energía mucho más poderosa, la energía de la Consciencia. El camino espiritual tántrico es entrega, apertura, vaciarse, y en él todo esto es un regalo. Un día te entregas aunque sólo sea un poquito, te abres, basta una simple fisura, y te vacías, aunque sólo sea el espacio para una molécula y la Consciencia hace el resto. Te dejas fluir, la pareja se deja fluir y lo pequeño se va haciendo más grande, y el regalo cada vez es mayor, más entrega, más apertura, más fluir, más…. Unidad y Presencia.

He descubierto en mi cuerpo la herramienta imprescindible para el despertar. Lejos quedaron los “defectos estéticos”, las dolencias psicosomáticas, las neurosis afectivas… Simplemente  me dejo fluir en cada relación sexual tántrica en total apertura y la energía penetra desde lo alto de la cabeza y se dirige al chakra secreto, inundando mi cuerpo, transportándome a niveles espirituales antes impensables.  Es más, tengo la sensación de que esto es sólo el comienzo de una andadura que es imparable, que me permite vivir desde mi propio cuerpo físico y a través de él, experiencias de gozo sublime y apertura a una realidad superior.

En la vida diaria la práctica tántrica se expresa en un amor hacia los demás seres no excluyente, en una compasión activa, en una capacidad creativa muy inspiradora en el campo profesional y en un fluir con fruición allá donde estoy, en mi familia, en mis relaciones sociales, etc.

La práctica sexual tántrica ha cambiado mi vida, porque a través de ella, he ido teniendo comprensión directa de aspectos que tenía por actualizar, experiencias de vacuidad que marcan mi evolución personal, vivencias de gozo profundo que me hacen comprender que esa es mi propia esencia. Diríamos que la práctica sexual tántrica me está ayudando a disolver progresivamente el ámbito inconsciente que antes gobernaba totalmente mi vida.