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No sé si os habréis enterado. Dentro de poco darán comienzo las fiestas de S. Fermín. Sí, has adivinado, vivo en Pamplona, en esa especie de “fin del mundo” que sucede cada año por estas fechas en la ciudad, durante el cual los pamplonicas entramos en un proceso de excitación intransigente en la que todos queremos preparar todo y tenerlo todo antes que ya. El estado de ánimo correspondiente oficial debería ser el de alegría, pero la alegría que realmente manifestamos es más bien histérica, nos ponemos bastante intolerantes en nuestro empeño de pasarlo bien y no es infrecuente ver atisbos de broncas por aquí y por allá.

Sin embargo la verdadera noticia viene ahora pues en medio de la ciudad, rodeado de semejante barullo inconsciente, seguramente por ello, está ubicado el centro de meditación budista Karma Samten Ling, del que emana un inmenso oasis de paz que, silencioso, como gota de aceite, impregna sutil e irreversiblemente cada vez a más y más corazones. Accesible tanto en la ubicación como en los horarios, en él se realizan diariamente meditaciones dirigidas por Antxoni Olloquiegui, la Maestra, cuyas enseñanzas, preciosas joyas de sabiduría reveladora, se imparten sin condiciones a todos por igual. Pero además de las enseñanzas diarias también se realizan tres cursos–retiro cada año, en primavera, verano e invierno, de seis días de duración cada uno, en los que la práctica es todavía mucho más profunda e intensa, sin perder un ápice de accesibilidad. Es ahora, en plenas fiestas de S. Fermín, cuando se realiza el curso-retiro del verano. ¿Entiendes por qué te decía que esta era la verdadera noticia?

En estos días previos, en los que me creía muy lejos de participar en la vorágine de mis conciudadanos, he descubierto tendencias de ansiedad e intransigencia en mi comportamiento muy semejantes a las que tanto criticaba y que desde luego no puedo atribuir a influencias ajenas. En mi caso los preparativos no son para la fiesta sino para el retiro, pero no por ser realizados para un fin espiritual dejan de ser igualmente inconscientes si no me mantengo en una mente presente. Planificando trabajos para luego, preparando comidas para mañana, organizando compromisos para pasado mañana…., pero sin conciencia de mis pulsiones interiores hasta que se expresan sin darme cuenta y entonces, demasiado tarde para mi avergonzado ego pretencioso, algo me dice: ¡cuidado! falta el ahora, estás ausente.

Vuelvo a la enseñanza de mi Maestra y comprendo que es imposible llegar tarde al eterno presente porque siempre está Aquí, siempre en este instante, siempre en este Ahora. ¡Cómo cambia todo cuando vuelvo al presente! Cuando percibo mis sensaciones, mis percepciones, mi respiración natural, cuando me abro de nuevo a la amorosa energía purificadora que desciende saneando mi cuerpo y mi mente. Acojo sin rechazos mi envidia, esa parte agobiada, insaciable y quejosa por tener tanto de esto y tan poco de aquello. Acojo sin rechazo su dolor enmascarado de furia. Le doy cobijo en el vaivén de mi relajado y cálido vientre, en donde todo cabe, impregnado como está en la amorosa Presencia de este precioso instante. Y sin hacer nada todo se resuelve, se disuelve, una ráfaga ardiente en mi pecho, que se expande, una ligereza lúcida en mi mente, que comprende, una aceptación completa de todo mi ser y de mis semejantes. La carga de trabajo pierde su peso, las tareas tediosas vuelven a ser interesantes y el esfuerzo físico resulta ser de lo más energetizante.

Espero con los brazos abiertos el próximo retiro con la gratitud, inexpresable, de poder vivir este exquisito regalo en la puerta de mi casa, al alcance de mi mano.

Emulando a Naropa pido a la vida poder comprender mejor el sentido de las enseñanzas de mi Maestra, que vayan calando en mí, en todos los asistentes, mis compañeros, mis hermanos, cada vez en mayor profundidad. Pido que mi corazón, que nuestros corazones, se abran cada vez más a la fabulosa energía, a la Presencia Consciencia que se manifiesta gracias y a través de la Maestra, para todos por igual. Que la delicada y poderosa energía descendente nos impregne, que encienda, que devuelva a la vida nuestros chakras, que desbloquee lo que está pendiente. Que nos encontremos de nuevo en el inmenso Espacio Consciente. Tu cuerpo, nuestros cuerpos, vibrantes en la luz, ingrávidos en el silencio, una sola respiración en el Amor, un solo latido en el Gozo, en la unión con todos los seres sintientes.

OM MANI PEME HUNG