Polaridades


 

Siento la protección de la Consciencia descendiendo desde lo alto, presionando en mi cabeza, en mi frente, vibrando, expandiendo mi corazón. La conexión nunca falla, por más que a veces me obceque en la confusión. Es muy simple, basta con soltar las interpretaciones y conectar con este momento, con el momento presente, el momento real.

Mas el circo del día a día me ofrece una explosión de polaridades que, a veces a brazo partido, mi ego, infantil como todos, se esfuerza en exclusivizar. Vano esfuerzo, pues el curso natural se impone en su alternancia positiva y negativa, a la espera de que sea consecuente con lo que tantas veces he solicitado: dejar de sufrir.

La Maestra nos muestra el camino un día tras otro en sus enseñanzas, preciosas joyas a disposición de la humanidad. Todo aquel que se preste a la acción de su amorosa sabiduría, que deje que la energía de sus lúcidas palabras penetren en lo más profundo de su dolor, sentirá que algo ha cambiado en su interior, que ya no es el mismo, que se siente más ligero, más armónico, en paz.

Al igual que todos, yo también me nutro de la Presencia de la Maestra y aspiro, como los demás, a que esos espacios serenos sean cada vez más duraderos. Deseo instalarme definitivamente en la Unidad.

Sin embargo, en mi trayectoria personal he constatado lo que tantas veces indica la Maestra: es preciso mantenernos presentes instante a instante pues, una vez liberadas las mayores espinas, el ego, quizás algo más sutil, permanece agazapado, aferrado a la comodidad plana, aburguesado en la abundancia sin oposición, malogrando la exquisita quietud en un burdo estancamiento.

Pero como no puede ser de otro modo, la vida sigue en marcha, las circunstancias se suceden y antes o después, inevitablemente, la cara da paso a la cruz. Cuando la polaridad negativa asoma de nuevo, el ego inconsciente se siente amenazado en su estatus de bienestar, y pelea y patalea reclamando lo que, pobre iluso, consideraba como suyo. Esgrimiendo frustraciones ancestrales invoca al viejo cuerpo emocional acumulado que irrumpe de inmediato con su vómito de dolor. Todo parece estar otra vez impregnado de un regusto oscuro y una voz amarga susurra ¿ves? nada ha cambiado.

Pero… entonces ¿qué es esto que estoy sintiendo aquí, ahora, en este instante?

Siento la protección de la Consciencia descendiendo desde lo alto, presionando en mi cabeza, en mi frente, vibrando y expandiendo mi cuerpo entero. La conexión nunca falla, siempre certera y siempre presta a iluminar la salida del laberinto de mi confusión. Es muy simple, basta con soltar las identificaciones y conectar con la Presencia de este momento real, que transforma en polvo y paja el aparente denso y duro cuerpo emocional.

La luz de la potente energía de la Consciencia que se manifiesta a través de mi Maestra lo alumbra todo, por lo que todo aparece y todo se ve. Veo cómo camino y tropiezo, intentando sortear mis propias zancadillas inherentes a mi condición egoica dual, que anhela la libertad casi tanto como la teme; e infantil, pues si pudiera me aferraría a la mano de la Maestra, en el sentido literal de la palabra, para que me libre de todo mal.

Pero en este juego al que deliberadamente me he entregado, el juego del Despertar, no hay espacio para la media verdad puesto que la vida se abarca entera, con su alegría y su penar. La Maestra me da la caña y me enseña también a pescar. Ahora me toca, es mi turno, debo ir adquiriendo destreza en el arte del soltar. Oigo su voz en mi interior que me dice: afronta las circunstancias cambiantes en su polaridad desde la conexión con la Presencia Consciencia, que nunca deviene. Afiánzate en su sintonía mediante la toma de conciencia en la respiración natural y podrás experimentar el abrazo gozoso y armonioso de vivir en la Unidad. Tan sólo debes actualizarte y dejarte hacer. Recuerda, actualízate y déjate hacer.

Y así voy practicando a trompicones, a veces casi bien y otras medio mal, pero con la alegría de percibir cómo la Presencia Consciencia que fluye desde mi Maestra va instalándose en mi interior con más firmeza cada día. Con gran devoción le suplico determinación para el camino empinado, comprensión para asumir el karma de todos mis pasados, compasión para aceptar mi viejo cuerpo emocional acumulado y ecuanimidad para atemperar las subidas y bajadas de mi ego atolondrado.

Que crezcan en mí, en todos, la confianza, la lucidez y la entrega. Que todos nos actualicemos en la Presencia Consciencia y nos dejemos transformar por ella. Que nos vacíe, que disuelva nuestras quimeras para poder llenar de amor la vida entera. ¡Que todos nos reconozcamos en nuestra esencia abriendo nuestros corazones a la pureza de la presente manifestación del Maitreya!