HOTEL
COMPLETO
La ciudad en estos días parece haber
perdido su destello habitual, está descolorida, sin pulso, como
desdibujada y tanteando un ansiado relax, un paréntesis después del
aluvión de apresurados viajeros y traslados.
Los autobuses pasan de largo en sus paradas sin encontrar clientela, un
taxista da de comer a unas palomas y un coche o dos desfilan a lo largo de
la calle.
Se respira la calma, una sensación de paz casi olvidada, diríase que una
epidemia de peste ha hecho a sus habitantes abandonar la ciudad
precipitadamente, en busca de lugares no contaminados más seguros, libres
de toda preocupación, de toda angustia.
No es ninguna bacteria radioactiva, ni tampoco algún virus sanitario lo
que hace poner en marcha este exilio ciudadano, son las conocidas
“Vacaciones de Semana Santa” las que mueven y nos mueven como hormigas
corriendo en busca del dulce néctar del olvido.
Mientras el éxodo se hace realidad, otro grupo de medio centenar de
personas preparamos los bártulos necesarios para el transcurrir mañana y
tarde en el “Gran Hotel” de “Karma Samten Ling”, buscando como lo hace la
ciudad un respiro, pero éste de Dimensiones Incalculables.
A lo largo del año, aparte de la práctica diaria de la Meditación y la
Puja de Chenrezy, realizamos entre otras actividades, tres retiros
intensivos de Meditación coincidiendo con las fechas festivas de la
Navidad, Semana Santa y San Fermínes (la fiesta álgida en la que nuestra
ciudad, saca a pasear en todo su esplendor la Neurosis Obsesiva).
Esta vez han sido seis los días, desde el Miércoles Santo hasta el Lunes
de Pascua, en los que este nutrido grupo de personas hemos puesto en
práctica con mayor o menor habilidad, (según la experiencia de cada cual)
toda la atención posible en cada momento en el desarrollo de las
distintas sesiones meditativas.
Desde la observación silenciosa de la energía que recorre todo el cuerpo,
partiendo de nuestros centros vitales, palmas de las manos conectadas con
el centro del pecho (el corazón espiritual), cabeza y planta de los pies.
Reconocer esta energía global y renovar la conciencia en ella es una
experiencia totalmente reconfortable y pacificadora, porque a lo largo del
día a día cotidiano, enredados con la maraña a donde nos lleva la mente
pensante, es muy fácil despistarse y hasta olvidarse.
En la quietud dinámica de la Meditación, en la observación (que no
implicación) de los pensamientos, a medida que estos aparecen desde el
disco duro de mi ordenador-cerebro en circuito cerrado a la pantalla
panorámica a todo color de la mente, cuando la respiración parece que se
extingue en diáfana sintonía con el corazón, durante ese instante de vital
entrega, de dulce rendición, surge la “Chispa Amorosa” donde “Todo” se
pone en marcha.
Es quizás un poco complicado, más bien yo diría que las palabras son sólo
un pálido reflejo para expresar cuanto acontece.
Cada persona al nacer, venimos a este plano de Vida con una historia
distinta, un karma diferente. A veces se acerca uno a la Meditación y al
poco tiempo tiene la fortuna de conectar con la Energía Conductora, con la
Quietud Dinámica de la Paz Profunda, donde la cansina y ruidosa máquina
del pensar se ralentiza (cuando no se paraliza).
En ese clímax de calma silenciosa, envolvente, todo es más Profundo sin
Límites, la Visión y los Sentidos se vuelven más sutiles y mi cuerpo
entero percibe que también forma parte de la Gran Ilusión.
Cuando en Meditación se producen esos puntuales momentos de conexión con
la Paz Profunda, con el Silencio Sonoro de la Mente Consciente, llegas a
ver en su Dimensión Real ese dibujo animado dentro del que uno se
identifica y cree que vive, ese Precioso Cuerpo Humano, recipiente vital
del Principio Consciente, convertido en grotesca caricatura andante, en
transformista de la Vida Despierta.
Los días pasan con una rapidez conocida, pero jamás tan veloces como en
este Retiro, (si tuviese que ponerle un nombre lo llamaría “El Breve”) las
mañanas y las tardes vuelan casi sin darte cuenta, entre las diferentes
sesiones de meditación, unas en silencio, otras con música, enseñanzas, el
conocimiento de la energía corporal, etc...
Y el “Verbo se hizo carne”, nunca hasta ahora tuve muy claro el alcance de
esta máxima, pero puedo decir que todas las células de mi cuerpo así lo
sienten y celebran.
La palabra de las Enseñanzas de la Maestra se vuelve cada vez más
transparente, luminosa, cristalina. La profundidad de la Visión Consciente
va completando poco a poco y llenando los innumerables huecos de mi
personal Puzzle, hasta el punto de asimilar y hacer comprensible más allá
de la mente pensante, Mi Momento Presente, el Estar Aquí y Ahora, Todo mi
Ser Individual en la Totalidad.
Gracias Maestra por hacerme posible la visión-comprensión de que el
Nirvana también está presente en medio del Samsara. Que la Paz es el
opuesto de la Guerra pudiendo ambos fundirse en el yunque del Amor
Imparcial. Que lo Blanco y lo Negro son tan solo Ilusiones como cualquier
otro Color. Que el Pasado y el Mañana se esfuman en el Momento Presente.
Gracias Maestra por haberme descubierto y regalado con la Meditación, esa
tabla de surf que me permite cabalgar sobre las olas.
Gracias Maestra porque en tu casa para los que llaman, a todas horas está
la Puerta Abierta.
Gracias Maestra porque en tu escuela de Budismo Universal no se pide a
quien llega el carnet espiritual, ni se mira por encima del hombro y
menosprecia a otras escuelas, religiones, culturas o creencias.
Gracias Maestra por no preguntar de dónde vengo, porque sabes de antemano
la medida de mi cuerda.
Gracias Maestra por cerrar el Círculo Perfecto donde cabemos TODOS.

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