La comprensión de las emociones

 

 En los retiros de meditación es donde me doy cuenta de que el conocimiento más profundo y valioso del ser humano no está en los libros y no se adquiere con estudios, esfuerzos o dinero.

No sufrimos porque queremos. No dejamos la tristeza, el odio, la envidia, el miedo…, cuando queremos, sino cuando podemos. Para eso es imprescindible una comprensión profunda de las emociones.

Fue en un retiro donde comprendí que la persona que me hacía daño en mi familia, y a la que yo había odiado tan intensamente, en realidad sufría muchísimo. Bajo esa prepotencia y violencia había unas emociones tan intensas que lo desbordaban; sus tormentas interiores eran tan fuertes que no podía controlarse. Allí no estaba él, sino su inconsciencia individual dominada por las fuerzas oscuras de la naturaleza humana.

En el trasfondo de todas esas emociones perturbadoras y pensamientos inconscientes se ocultaba una gran demanda de amor.

Pero ni él mismo lo sabía.

Para mí fue un descubrimiento agridulce, y el perdón brotó solo. Surgió de una forma natural, como si hubiera estado siempre allí.

De camino a casa después de un día de meditación resolví lo que en toda mi vida no había resuelto. Y sentí una gran liberación.

Después, ha habido también otros momentos. Emociones, recuerdos, neurosis, emergen a la superficie y con la Atención lúcida se ven, se miran y se van. Y siento que voy limpiando. Aunque siguen superándome a veces algunas emociones, tengo una mayor sensación de ligereza y de paz. Soy más dueña de mi vida, no me siento tan arrastrada por las circunstancias externas.

¿Qué otro modo hay para librarse del sufrimiento cuando no sabemos que lo tenemos, ni dónde lo tenemos?

No es casualidad que me suceda esto en el Centro de meditación Karma Samten Ling. Allí recibimos las enseñanzas, la energía y la presencia de la Maestra, que como perfecto vehículo de la Consciencia, actúa para que la transformación sea una realidad. Y se palpa en las caras de las personas, en su sonrisa.

Esta es una sabiduría que el mundo necesita para que el Ser Humano recupere su cordura y su conexión saludable con la vida.

¡Ójala en esta época del Maitreya podamos vivir en un clima de búsqueda y encuentro con nuestra esencia, y sea una experiencia para toda la humanidad!