Nueva identidad egoica

 

A pesar de que soy reacio en un primer momento a las innovaciones técnicas que se van incorporando a nuestra vida, la posibilidad de abrirme de manera más amplia, desde una perspectiva profesional  para dar a conocer mi trabajo,  ha hecho que me haya lanzado a la aventura de presentarme en Internet. No tardaron en convencerme algunos clientes, las ventajas eran tan obvias,  tanto por su alcance publicitario como por su bajo coste económico, así pues me he decidido a colgar en la red, algunos escritos que pretenden explicar el trabajo que hago.

Pero lo que en primera instancia había nacido como un medio para potenciar aspectos relevantes de mi  trabajo,  se ha convertido en un fin en sí mismo.  Siento como que he dado vida a un ente, que lejos de estar al servicio de  mi aspecto profesional, se ha transformado en una criatura que necesita de mi energía.

Una vez más el pegajoso pulpo egoico del cual estoy intentando desprenderme, se ha encontrado con un poderoso tentáculo, que es el de mi imagen proyectada en Internet. A mayor exposición, mi ego se siente en una posición más vulnerable.

Como el ego necesita de las relaciones personales para subsistir, ha resultado curioso el experimentar el impacto que ha tenido en mi entorno. He recibido cálidas valoraciones de personas que se alegraban del material expuesto, pero también me han llegado fríos comentarios o el silencio de quienes no recibían con agrado mi aportación, curiosamente estos últimos pertenecen a la categoría de potenciales rivales en el terreno egoico. Llegándome incluso a encontrar con un grave desencuentro con alguien que se ha sentido molesta porque mi posicionamiento perjudica sus expectativas de negocio.


 Esta circunstancia me ha hecho reflexionar y ver con más claridad situaciones en mi vida en las que este tipo de conflictos se han dado, en la que nuestra relación con los demás más allá del aparente buen rollo, está mediatizada por percibir a nuestro entorno, como oportunidades al servicio de nuestro ego o en vivirnos como potenciales víctimas de los planes ajenos.

 Como consecuencia de la práctica meditativa que llevo a cabo, esta última situación en la que la expresión de mi propuesta  ha sido censurada, no me ha llevado a perder tanta energía como en anteriores situaciones similares, en las que el miedo a cómo se iba a desarrollar el conflicto facilitaba un excesivo pensamiento compulsivo. Hoy en día hay una distancia que a pesar de no sentirme a gusto con el desencuentro, puedo ver y comprender su dinámica sin reaccionar y alimentar el conflicto, a la vez que puedo ser más yo mismo  sin  contagiarme con la negatividad  ajena.


Viendo en perspectiva a la marea egoica que ha desatado mi irrupción en Internet, tengo que reconocer cómo hoy en día soy mucho más consciente de mi dinámica interna, lo cual me facilita el poder soltar el melodrama en el que me veo envuelto, en el que “Mr. Blog” se ha convertido en un importante personaje dentro de mi mundo interior, que debido a su exposición exterior en la “Selva egóica”, requiere de mucha atención.

En lo que se refiere a mi relación con el mundo, veo con claridad los juegos egoicos de los que formamos parte, hecho que me permite desapegarme de manera gradual de su influencia y aspiro a que algún día mi interacción con mis semejantes esté guiada por una actitud, que libre de la contienda en la que mi ego se ve envuelto, se relacione desde la quietud de un corazón que aspira a hacer un genuino servicio a los demás.