NUESTRA GOMPA DE KARMA SAMTEN LING

 

Es un lugar donde a diario se imparte la práctica de la meditación Budista, adaptada y destinada para personas que vivimos dentro de las coordenadas de la civilización occidental.

Nada más entrar, llama la atención un suelo rojo obscuro intenso, desde donde se levantan paredes cubiertas de Tankas, figuras exóticas y bellas, que nos recuerdan aspectos de la Realidad Superior, que todas las personas detentamos en nuestro potencial de realización.

Como prolongación del rojo suelo, se alza un altar de su mismo color, que alberga Budas acompañados de objetos propios del budismo tibetano, a los que rodean sin cesar ofrendas florales, que adornan y llenan el espacio con su colorido y  fragancia. Flores que desde su delicada belleza, nos recuerdan con su efímera existencia, la naturaleza impermanente de todas las cosas y en especial de nuestras vidas como humanos.

Esta Gompa abre sus puertas a diario, acogiéndonos y aliviándonos de la tensión de los avatares de la vida cotidiana. Pero no es simplemente un hogar para almas transeúntes en pena, un lugar donde podamos paliar nuestra hambruna existencial. Sino que es un espacio en el que con total libertad podamos medrar, asumiendo la responsabilidad de nuestro cambio personal, hacia la actualización plena de nuestro propio potencial.

Karma Samten Ling es como un barco que en nuestro viaje al interior de la mente, nos ayuda a soportar las tempestades del inconsciente. Guiado impecablemente por un capitán, quien desde la torre de control de su amplia visión, la Presencia, sabe sortear con aplomo y disfrute los problemas derivados de la navegación. Para quien la agitación marina, las dificultades que encuentra no son más que el caprichoso juego de fenómenos alternantes, que no alteran para nada su inmensa quietud y que con su compasiva sonrisa y sabias palabras, nos trasmite ese aliento y seguridad que cada uno necesita en nuestro viaje a la otra orilla del no ego.

Es satisfactorio ser testigo que debido a su poder transformador la comunidad de practicantes en torno al Mandala de KSL sigue creciendo. Lo puede constatar tanto  mi propio proceso como el de personas que se acercan a la práctica buscando una salida a su intenso sufrimiento, en quienes veo florecer sonrisas, ganas de vivir y en especial un compromiso genuino con la meditación.