NO SABER

 

  Me encuentro ante la próxima salida de escritos en la página web del centro Budista, con las ganas de contribuir, pero al mismo tiempo con la realidad de no saber qué escribir. Siento que no tengo un tema, como que todo está dicho.

  Este no saber me produce cierto malestar, pues el tiempo pasa y necesito de éste para desarrollar el tema sobre el cual quiero tratar.

 Así que me he sentado a la espera de que un golpe de inspiración se asome a mi puerta. Como no llega, siento cierta frustración y tomo conciencia de que quiero que este momento sea de otra manera. Veo la resistencia de mi mente eg
oica a la carencia que se expresa con este no saber y decido soltarla y dejarme vivir este momento en armonía.

  Mi experiencia empieza a transformarse, pues una vez abandonada la trampa de mi mente de superficie, empieza a surgir otra realidad, la cual me envolvía, pero de la que me encontraba completamente ausente. Emerge una conciencia  que percibe los sonidos que rompen la monotonía del silencio. Mi visión se afila y de manera suave, lenta, va penetrando en objetos y plantas que hasta hace poco me rodeaban pero que no recibían el reconocimiento de mi conciencia y es en esa atención donde empieza a desarrollarse una complicidad con todos estos elementos.


  A nivel interno mi organismo es un vivero de sensaciones sutiles que acompañan a las percepciones de mis sentidos y en mi interior se despliega una poco usual realidad de quietud, fruto de la plenitud de este momento. Libre de tener que saber, de tener que escribir un buen artículo, de tener que ser alguien... y es en esa sensación de unidad con lo que es este instante, que la vida se percibe como una oportunidad infinita, carente de amenazas y llena de dones.

  Mi experiencia me dice que la luz de este instante es algo efímero como la luz de una cerilla, que al primer contratiempo o debido a los hábitos arraigados, de cómo me vivo,  tendrán el poder de fácilmente enajenarme de mi apreciada experiencia. Sin embargo el hecho de cómo he encendido la cerilla me sirve como referencia, para poder seguir encendiéndolas, soltando esos objetivos a conseguir que me proyectan en el futuro y confiando en que cada instante tiene en sus entrañas la respuesta precisa.