Intensificación

 

Mi vida, aparentemente tranquila, anodina, rutinaria, ha ido adquiriendo en progresión creciente, constante, una intensificación de vivencias, de experiencias cada vez mayor. Aunque externamente mi existencia parezca irrelevante, internamente es muy rica, muy dichosa, sorprendente, llena de brillo, de paz y de alegría. Decir esto en los tiempos que corren parece un acto de inconsciencia o de estulticia, pero no lo es. No es que no viva y vea lo que me rodea en la capa externa del mundo: dolor, sufrimiento, injusticia, muerte, odio, decepción... Lo veo, lo sé, lo siento también a veces, pero detrás de ello se expresa otra dimensión de calma, de paz, de alegría que se expresa en las pequeñas-grandes cosas del día a día, del instante a instante, que está detrás, entre, sobre, a través... de la inconsciencia del sufrimiento, de mi identificación con los viejos patrones mentales del pasado, de vivirme como pequeña, torpe, ignorante o en su compensación, ser la más maravillosa del mundo mundial. Detrás, a través de, por encima y debajo... siento lo auténtico de una fuerza que es mi ser real que se expresa en calma, dicha, alegría, amor, compasión, disfrute de todo.

La vida se me ha vuelto tan sencilla y tan hermosa que ni en las más ambiciosas fantasías de mi pasado, que han sido muchas, podría imaginarla tan bella, profunda, colmada. No estoy exenta de sufrimiento, todavía, puntualmente intenta expresarse la vieja conciencia inconsciente de apegos y temores. A veces me envuelve y el cuerpo emocional acumulado sale a la superficie reclamando su tributo de dolor, de enfado, de frustración por un tiempo, pero cada vez es más fuerte la luz de la Consciencia que lo ilumina todo, toma con su destreza y fuerza el timón del barco de mi vida, el ignorante ego se diluye en el aire como un espejismo. Esto ocurre sin grandes gestos, sin grandes cosas, con la sencillez del milagro que se expresa muchas veces como la belleza luminosa del mundo, tan hermosa que me hace llorar de gozo pacífico, alegría y agradecimiento por tener ojos para ver cómo las gotas de lluvia hacen círculos perfectos en el agua del riachuelo, primero aislados, luego en tromba de dibujos o cómo el sonido del viento acompaña al sonido inmenso del silencio en el bosque o el espejismo del reflejo del paisaje en el agua, hundiéndose en un misterio de árboles, cielo, nubes, abismándose en un mundo desconocido tras lo evidente. Este mundo palpitante lleno de magia y belleza se expresa en mi cuerpo, cuando pongo atención a él ¡Cuánta vida late en las células, cuánto calor y caricia en todo él cuando salgo del sueño! Una vida interna latiendo intensamente, agradablemente, envolviéndome en su abrazo de vitalidad profunda. Cada vez más evidentemente se expresa esa vivencia, la conciencia profunda de mi Ser Real, en este mundo sensorial pero a la vez fuera de él, mirándolo desde fuera. Desconocida vivencia, fuera-dentro, en una unidad de percepción.

En el silencio y quietud de la meditación esto es más perceptible, falta la continuidad en la plena acción, incorporarlo a la totalidad de la experiencia, pero me siento avanzar más y más en este proceso que ocurre muchas veces por sí mismo, sin que haga nada, sin pretenderlo, viene en múltiples formas que me traen al presente, a la Consciencia. Aceptación serena de la adversidad o de la parte "cruz" de la existencia. Comprensión más profunda y positiva de su naturaleza como parte necesaria de los procesos de la síntesis consciente, de la purificación de lo acumulado, como prueba para que se exprese lo que se tiene que expresar.

Otras veces como casi milagro, que me acerca lo que necesito, que me provee en abundancia y más de todo lo que es menester a nivel espiritual y también material, nunca me he sentido tan colmada; poco necesito y mucho tengo.

Otras veces viene como algo que remueve, empuja, saca y limpia lo que está por actualizar, pone en la superficie con más intensidad, lo que está en el fondo del estanque del inconsciente personal, sedimentos olvidados, restos de oscuras vivencias, ahí en el fondo, contaminando mi vida con sus ramas de miedo, inseguridad, melancolía... Puedo verlas con perspectiva como lo que son, a veces se diluyen o se hacen pequeñas y poco poderosas, otras veces me envuelven por un tiempo. Así en este proceso mi vida es más intensa y rica que nunca, más dichosa. El caminar es meta en sí misma, lleno de vivencias e intensidad, viviendo en este maravilloso Mandala que emana del Ser que nos guía en el camino y nos llena de su fuerza y luz.

Solo puedo decir gracias, gracias, gracias y que esto que vivo y viven muchas personas a mi alrededor sea para todos los seres del mundo. Más allá de las palabras fáciles, de los buenos deseos, que descienda la luz de la Consciencia, la luz del Maitreya y podamos sintonizar con nuestra esencia búdica de Paz, Luz, Amor, Sabiduría.

Que en estos días auspiciosos estos deseos sean una realidad para todos los seres.