ILUSIÓN
DE LA MENTE EGÓICA
Respira,
siente, el corazón latiendo, el cuerpo vivo, vibrando. Observa la mente
maquinando, hilando su tejido hacia el futuro, películas sobre películas,
según el día y la hora; género de miedo, de grandes aventuras… Cuando las
veo, desde la presencia, se vuelven todas ellas de risa, mucha risa. Qué
grande se hacía el héroe sobre sus magníficas trampas, cómo sufría o
triunfaba, qué magnífico se colocaba como protagonista de tantas quimeras.
La inspiración juega con sus colores inesperados y hoy quiere colores
infantiles, dibujos realistas de casas, cuevas y ogros; viene la araña y
se entretiene en sus marañas, viene la mosca y ronronea antes de morir en
el frío del invierno, tan hacendosas, tan fieles a su programado instinto.
“No tengo tiempo, todo programado, todo organizado, horas, días,
vacaciones, agobio, trabajo…” Todo para montar bonitos trofeos, para
lograr aplausos o sonrisas y, sobre todo, para acallar algo que pide,
clama y llora. Todo tan trabajado, tan esforzado para morir así,
cualquier día, viejo o no, perdido y no encontrado; hasta que, un día algo
viene y no se va. Es el hada de la llave de oro, que en la casa secreta
abre los tesoros, limpia la estancia a oscuras, abre la ventana y deja que
vuelen pájaros, que las sombras muestren sus cajas de dolor y miedo y
allí, dentro, entre lo variado dormido y despierto, el agonizante ser
puede caminar, reír y poco a poco recuperar su profunda mirada, su
sencilla aceptación de respirar, sólo respirar y mirar.
Hace mucho que comenzaste este camino, tira tu traje usado duro como
armadura, la careta, las gafas trasnochadas…, deja tu aspecto cómico que
tan poca gracia te hacía a ti mismo, porque querías siempre ser más, ser
otro; que nadie notara tus pies de barro, o lo forzado de tu paso seguro.
Hace mucho que comenzaste a caminar y ves a estos otros seres que aparecen
en tu casa, vienen y van, intentan colocar sus medallas o sus mochilas,
quieren organizar nuevas metas, míralos y ábreles la puerta, invítales a
que desplieguen sus pretensiones, pero, recuérdales que son personajes de
otros personajes que juegan en este bonito escenario de los aplausos.
Recuerda, respira, mira. Sólo es lo que está ahí, más allá de todo
juego, más allá de toda simulación, en el puro amor, en el puro gozo que,
cuando mires, estará ahí esperándote. Sólo, respira y mira.

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