HA PASADO EL CARNAVAL

 

 “Ya ha pasado el Carnaval, cuelga los disfraces en el armario, deja  las máscaras, pelucas, maquillajes…” El ego oye las consignas, tiembla, se agazapa en sus capas y mantos. !Con lo cómodo que está así!, guarecido para aparecer estelarmente en cualquier escenario, en el más alto o en el más pobre, en el más delicado o en el más intenso; siempre triunfante, aunque sea en “el más menos”.     

Cuando la vida o la evidencia o la sabiduría de la Maestra le quitan sus disfraces, el ego sufre, se retuerce,  sintiéndose victima incomprendida, injustamente tratado. La mente egoica elabora sus tesis y antítesis, llega a sus conclusiones parciales para salir victoriosa, para tener la razón, la justificación de sus actuaciones en el  bonito escenario que se ha montado ”dramas o  comedias en muchos  actos” (los que dé la vida).

“Es hora de dejar el traje vacío”.  La Consciencia desde atrás lo ilumina todo, el corazón recibe la luz de la Presencia  amorosa de la Maestra que derrama su bendición extraordinaria, lúcida,  amorosa, el pecho se llena de la expansión cálida de la bendición. “Suelta, deja, cuelga... era solo un disfraz”. El instante se vuelve mágico en la quietud y profundidad del  Ahora; solo mirar, respirar, abrirme y soltar.

 El agua de la lluvia brilla en las hojas de jardín, miles de diamantes irisados en los que se refleja el mundo cuelgan en frente, no son tan duraderos como los de las joyerías, sino solo para que los disfrutemos desde la máxima joya de la Paz Consciente. Los pétalos de las flores extienden su blanco, más delicado que la seda, como si se movieran en el aire. Es el momento de los pájaros, cantan en el silencio de la mañana, el autillo acompaña en su descanso ensoñado. Hay  ruidos: un coche lejano, el camión burdo de la basura… todo es bien venido en este momento que se dilata en la profundidad de la observación Consciente, llenándose de magia y de vida.

El sol se oculta tras las nubes cargadas de lluvia, como la mente lúcida que observa, cuando vienen los pensamientos egoicos y con ellos la dimensión ordinaria inconsciente que vuelve la vida, la experiencia, plana. Hecha de sucesión de momentos poco paladeados en aras de otros futuros que el ego proyecta  como más interesantes o acuciantes.

No obstante la experiencia Consciente vivida queda como referente, así la bendición del corazón espiritual valida las respuestas, justifica los actos, da sentido a las actitudes.  El  Ser Real o  Identidad profunda Consciente nos muestra lo ilusorio del ego. Así, éste desaparece en la Presencia del Aquí y Ahora.

“El mejor modo de disolución egoica es la vivencia del amor incondicional que lo abarca todo, incluida la inconsciencia oscura…”, “El ego juega un papel importante en el puzle del Despertar…”, nos recuerda nuestra Maestra reiteradamente en sus enseñanzas diarias. Sí, amarlo y ver sus trampas que se van volviendo más y más sutiles: lo espiritual, lo trascendente, lo estético… Escaleras muy lúcidas para sentirse diferente, atrayente, especial… Maraña delicada o burda que teje, como laboriosa y habilísima araña el ego.

Cuando me desplazo de mi Identidad Profunda Consciente a la mente inconsciente egoica, permanezco aletargada en la polaridad negativa. Al darme cuenta de estar dormida puedo tomar conciencia en el cuerpo físico, conciencia en la respiración, en las sensaciones… Esta conciencia posibilita la conexión con mi Ser Real, en  el Aquí y Ahora Consciente: desnudo, libre y feliz.  Así puedo sentir el gozo de vivir, la alegría de respirar, de percibir tanta abundancia en todo lo que se despliega frente a nosotros, sin pensar en ello, sin etiquetar. ¡“Cuánta vida en lo que llamamos “cosas”! Cómo no evocar la explosión de la naturaleza en primavera. Un campo de cultivo lleno de incipientes brotes verdes que mece el viento o el temblor de las flores cuando los insectos las liban, la brisa suave e intensa.  Vida de lo fenoménico que  no se compra, ni se vende, que no está supeditada a la dimensión oscura de la naturaleza humana.

En estas vivencias el Ser Real se expresa en espontaneidad, en agradecimiento, en felicidad sencilla y maravillosa.

Es el Camino del Despertar, ver comprender, trascender poco a poco el inconsciente para que brille la luminosidad Consciente de nuestro Ser Real.