EL MILAGRO DE LO COTIDIANO

 

El sol deja flores de luz, como diamantes, en las hojas que el viento mueve y mece ante mis ojos. Éstos ven fascinados la belleza de este instante, la perfección del mundo que se expresa en la armonía de la naturaleza, en formas simétricas en las hojas de la rama que delicadamente toma el sol en la ventana.

Belleza del silencio que envuelve las cosas que me rodean y las hace latir en una expansión, viva, alegre, nueva, milagrosamente variada y hermosa. Es invierno y el frío ha quemado el manto de lo vegetal, la tierra está quieta en sus elementos dormidos, pero a pesar de esta aparente aniquilación la vida late en tantas expresiones de armonía y luminosidad. Solo mirar y admirar el regalo de la existencia que ahora y aquí se expresa. Tras la puerta están esperando las preocupaciones del ego, las ocupaciones de la vida, el vivir entre/y con los conflictos. Lo sé, "no se me ha ido la pinza", pero ahora y aquí solo siento la luminosidad maravillosa del instante, el amor sin motivo, la emoción de la dicha y el agradecimiento por poder ver, entre tanta maraña mental y egoica, este fragmento del paraíso o del cielo, que siempre está aquí en todo lo que nos rodea.

En este momento es fácil vivir, es fácil confiar, es fácil que todo ocurra sin resistencia, sin temor, en su extraña y maravillosa perfección. Las ideas vienen ligeras, las miro y las dejo que se expresen aquí o que se plasmen en acción que acometeré en el mundo profesional, o relacional. Solo abandonarse, la mente quiere controlar el proceso, dar explicaciones, ver causas y consecuencias de lo que vive, valora el impacto de su actuación, busca enseguida gratificaciones. Ahora es todo perfecto. ¿Será así cuando la misma energía que trae luz, traiga sombra, pérdida, retos difíciles, incomprensión, críticas, lucha...?

Será en el momento que ocurra cuando daré la respuesta, ahora dejo que esta confianza lata en el presente y nada la empañe; como juega un niño o como vive un animal los momentos hermosos, sin pensar qué precio tendrá que pagar luego, cuando lo que está viviendo se acabe o cuando tenga que hacer cosas que no le gustan demasiado.

Nos hemos vuelto tan cautelosos, tan precavidos, tan desconfiados que asfixiamos la vida que se expresa como milagro generoso a nuestro alrededor.

Os contaré cómo esto ocurre a mi alrededor, múltiples veces y cómo, entre alucinada y fascinada dejo que suceda. Lo agradezco como lo que es, donaciones de energía del Ser Consciente que nos guía y que permite que pueda vivir ese flujo fácil y milagroso de las cosas.

Estoy en el lugar de trabajo, debo atender muchas demandas, organizar, buscar cooperación en actuaciones, hablar con unos y otros, velar para que se realicen muchos actos encaminados a que se materialicen aspectos  formativos para alumn@s y/o compañer@s, intervenir en situaciones difíciles para facilitar su solución pacífica. En fin, mover muchos elementos, en un fluir a veces muy intenso, entre compañer@s, muchas veces crispados, frustrados, tristes, cansados; entre  alumn@s difíciles o simplemente jóvenes, ruidosos, inconscientes, desorientados, a veces maltratados por la vida. Todo este cuadro hace parecer a mi trabajo un lugar a veces caótico, dantesco, con su infierno en círculos de dolor y caos. Pues, en este laberinto vienen las cosas que necesito en el momento que las he menester: me encuentro con las personas que tengo que encontrarme, parecen casualidades, pero son muchas, incluso me encuentro con alguien y hay un intercambio con esa persona y me doy cuenta que también tenía que ocurrir eso, era necesario ese encuentro, algo debíamos intercambiar y compartir. Ocurre muy frecuentemente y esto posibilita que vayan saliendo bien muchas acciones que debo promover y plasmar y que suponen un beneficio para el lugar donde trabajo.

Con este viento soplando a favor me siento caminando serena, muchas veces sonriente, entre el ruido y el desorden. Veo que esto puede resultar molesto a personas que me viven como extraña, "que no me entero" o que "vivo en Disney", pero las acciones salen, lo que hay que hacer se hace y se hace casi siempre, fácil y bien, muy bien incluso.

Ahí estoy entre estas emociones encontradas que provoco: positivo/negativo. Sé que es el juego de la Consciencia, sé que habrá momentos de fracaso o de no resultados. También está la sombra de mis miedos e inseguridades que ponen cautelas, encogen mi confianza, asustan los apegos, las seguridades. Pero cada vez más la evidencia de lo que ocurre me permite soltar, como nadar en el flujo de lo cotidiano, como expresión luminosa, misteriosa de la Consciencia que se expresa así, en su perfección, aunque a veces esta se oculta en lo oscuro, en lo inesperado o doloroso. La sabiduría se expresa así, como decía el dicho: "Dios escribe derecho con renglones torcidos". Pero, qué fácil es acompañarle en los renglones más o menos derechos.

Un día me crucé con un compañero al que veo poco, en un pasillo del lugar del trabajo y me dijo a bocajarro: "y tú, ¿no sufres?", lo dijo con incomprensión, con enfado, como si le agraviase. Me quedé tan sorprendida y le dije: "en este momento no". Luego hablamos y maticé esta respuesta, desde la comprensión de su malestar que yo también he sentido y siento muchas veces.

No es prepotencia, ni autocomplacencia, aunque quizá los otros puedan vivirlo así. Observando veo al ego que con este aporte energético, logra y al lograr, se puede atribuir lo que en ningún momento es suyo, es sólo una mano que intenta ejecutar lo que la presencia quiere.

Mi trasfondo cristiano me hace evocar una oración que durante años muy duros de mi vida guió mi vivir.

 

"Haz de mí un instrumento de tu paz:

donde haya odio que ponga amor...

donde haya discordia ponga unión;

donde haya error ponga verdad...

donde haya tristeza ponga alegría.

Que no me empeñe tanto en ser consolado como en consolar;

en ser comprendido como en comprender,

en ser amado como en amar.

Porque es dando como se recibe,

olvidando que se encuentra,

perdonando como se es perdonado,

muriendo como se resucita a la vida eterna"

 

San Francisco de Asís

 

Vida eterna que ya está aquí, en vivir lo más consciente posible fuera de la dualidad egoica, en la profundidad de la Consciencia, para que podamos expresar la donación del Ser que la encarna y que nos envuelve en su luz.

Solo resta decir Gracias, Gracias, Gracias... y que esto sirva para nuestro Despertar total en la Mente Consciente en beneficio de todos los seres sintientes.