CONFIANZA

 

Es fácil sentir tu compañía cuando es mediodía y el sol brilla derramando su luz amorosa que traspasa mi cuerpo, que desciende desde lo alto y forma en mí una unidad de fuego suave que penetra y habita, fusionándose en mi ser. Es fácil sentirte, confianza, cuando tras las dificultades, estás siempre esperando, con tu regazo de amor y calidez de presencia.

También cuando veo el oscuro bosque de deseos y apegos a los que voy con la guía ciega de mi inconsciencia. La mordida de la frustración y el dolor, me despiertan para volver una y otra vez al Aquí y Ahora de la Presencia.

Cuando la mente no comprende, no quiere aceptar lo que no le gusta, la propia imagen devaluada, la pequeñez del ego falso que hemos querido ocultar con muchas capas de autoengaño, y uno se ve desnudo de lo que creía ser, carente de protección, en ese fondo está tu mirada mirándonos, confianza, para redimirnos y darnos tu luz que la instalas a veces dentro, desvelando lo que somos: expresiones de la única realidad que lo habita todo.

Como un amante relegado, esperas siempre a que vuelva después de haberte traicionado una y mil veces. Esa parte infantil que dura en mí te sustituye por quimeras de sombra y aire vacío prometiéndome fugaces dichas, logros y tesoros. Pero sus regalos son demasiado conocidos; vacío, confusión, el anhelo de algo mucho más, infinitamente más hermoso, más poderoso, más grande y lleno me hace volver siempre a ti y nunca hay más reproches que los que yo misma me dedico con la culpa de haberte abandonado por nada,  porque no me sitúo en mi Ser real que es el único capaz  de ver la ilusión, el espejismo, la ilusión ignorante dual.

En la encrucijada de muchos caminos, tras la duda de cómo y por qué no he avanzado más, aunque estoy ahí “todavía”, según el veredicto del ego justiciero, al volver al Aquí y Ahora, después  de una proyección mental muchas veces angustiosa, o llena de resultados controlados y felices, cuando al fin despierto y veo que no soy sino un sueño que sueña,  vuelvo a ti, confianza, que siempre sonríes con amor y comprensión y muchas veces con humor  para acogerme con tus manos amorosas,  relajar  mi cuerpo contraído, ausente y con él y sus sensaciones volver  al Aquí y Ahora.

Tu compañía, confianza, trae la savia más preciosa, la de que Aquí y Ahora todo está bien, es lo que es, no importa si pequeño o grande, está lleno de paz y magia, y es perfecto.