iniciando el camino hacia el ser

     

Los días pasan y la paz en mi interior va haciéndose notar poco a poco. Emerge como un bálsamo después de tanto sufrimiento.

El camino se extiende hacia mi interior. Sensaciones de paz que he hallado y que tanto he anhelado, surgen del fondo de mi ser.

Pero hasta que no he logrado sentir cierta distancia de aquello que me hizo buscar este refugio, hasta que no he sentido una brizna de desapego, no he sido capaz de expresar lo que está empezando a cambiar dentro de mí.

Lo que antes  me parecía una huída, una escapatoria de la realidad, un esconderse de la vida, se ha ido convirtiendo en luz, no sin haber iniciado la ardua tarea de renunciar a estímulos y gratificaciones externas que siempre he buscado fuera de mí.

El mirar adentro, sin embargo, me ofrece la oportunidad de sanación, de liberación, de adquirir un cambio de perspectiva ante la vida mucho más en consonancia  con mi esencia y por tanto más equilibradora y armónica. Se ajusta a mis necesidades espirituales, me enseña a aceptar las cosas tal como son.

Todavía hay en mí necesidades vitales que están muy ancladas y que al no poder o no saber satisfacer, me hacen sentir impotencia, indefensión, abandono. Algunas veces me siento desvalida, sin luz, sin energía. Muy lejos de lo que acostumbraba a sentir en un torbellino de actividades  que solo servían para acallarlas o para huir de ellas. El iniciar este camino supone para mí una herramienta para gestionarlas de manera liberadora y lúcida.

Mi corazón se ha ido abriendo. El llanto lo ha despertado. Ahora soy capaz de sentir compasión, amor y alegría sana. Sentimientos que me nutren y me hacen sentir parte del Todo.