UNA MIRADA ATRÁS


 

Ya han pasado casi 14 meses desde su muerte. Toca una mirada atrás, una mirada reflexiva.

Y lo primero que me surge es el agradecimiento. A la Consciencia, a la Vida.

He recibido tanto… Desde el primer momento mucho amor, mucho sostén y el insustituible consuelo de que él estaba bien. He recibido amor incondicional, y he recibido la visión, inmutable, enérgica, amorosa, de que había una realidad que yo no comprendía, pero que tenía que intentar descubrir como sea, para encontrar un sentido a todo, Y he tenido la enorme fortuna de que el suceso me ha “pillado” en un centro donde hay una Maestra, insustituible, que además nos enseña un camino muy concreto para recorrer y poder afrontar lo que se presenta, dándonos las claves del Despertar.

Veo cambios y veo cuestiones, pilares, que han sido fundamentales para poder avanzar en el camino.

1.- La Confianza:

Ahora, con la distancia, me doy cuenta de que confié. Sin ser muy consciente de ello, confié en Antxoni, en su autenticidad, en sus enseñanzas, en su mirada búdica que atraviesa nuestras cárceles egoicas y nos inyecta, además de su energía, la confianza de que podemos contactar con nuestra propia naturaleza y por ende con esa realidad última que da sentido a todo.

Deposité la confianza en esa posibilidad, y el dolor era la leña que no dejaba que se apagara el fuego y tirara la toalla. Durante meses no pude hacer otra cosa que vivirlo, y meditar y pedir. Sigo pidiendo intensamente, pero la verdad que lo acompaño con mucho trabajo personal, siguiendo lo que voy entendiendo de las enseñanzas.

2.- El Compromiso –La decisión.

La confianza y el compromiso, junto con la decisión de convertirlo en constante, son los pilares para poder avanzar en nuestro camino. Yo confiaba, y me esforzaba, meditaba diariamente… pero después de unos meses, un día, me di cuenta que si no me entregaba más a fondo, no podría superarlo, no podría traspasar lo que estaba viviendo. Hace falta una entrega consciente a aplicar de forma continuada a lo largo de todos los momentos posibles del día. Y después de tiempo entregándome a la práctica con todas mis fuerzas, la visión acerca de la ilusión egoica se amplía. Va naciendo una corriente interior que va relativizando los acontecimientos y les va dando su valor real, lo que da una sensación de más amplitud.

Me siento pequeñita, porque me parecía que ya hacía mucho, pero cuando fui leyendo la determinación y entrega incondicional de otros seres que despertaron, me di cuenta que no tenía de qué quejarme. Me sobrecogen las pruebas que por ejemplo, tuvo que vivir Milarepa.

Y la decisión de mantenerme en esta actitud de aprovechar todos los momentos que pueda para practicar la Atención Lúcida Consciente en el Aquí y Ahora, la renuevo todos los días. También a la mañana y a la noche, incluso verbalizándola, y siempre dejando un espacio para ello.

Y cuando me doy cuenta que estoy atenta “a medias”… interiormente como un resorte, surge la renovación de que he decidido emplear todas mis fuerzas en mi actualización esté donde esté, lo que me da la energía interior para aplicarla, (independientemente de si lo hago mejor o peor), y eso me da mucha, mucha alegría. Porque antes, por la fuerza de los hábitos inconscientes, se me olvidaba continuamente actualizarme, lo que daba mucha rabia y me desanimaba, y ahora ya me doy cuenta más fácilmente. Además, en la actualización en el instante presente, todo cobra una viveza que no conocía.

3.- Aplicar las enseñanzas

Es que aparte de escucharlas en el Centro, si no las aplicamos fuera de él, pero de verdad, con nuestro compromiso interior inamovible, fuerte, a todo lo que se va presentando, no se producen los cambios.

Y básicamente, el trabajo personal que voy haciendo es el que nos enseña Antxoni: tanto en la meditación como en la vida diaria, observar lo que aparece, reconocerlo, aceptarlo amorosa y compasivamente y soltarlo… Y es cierto, que conforme más y más lo voy haciendo, sin discriminación hacia lo que aparece, noto cómo es verdad que si una y otra y las veces que vaya saliendo, vas soltando, y soltando, aunque parezca que no sueltas, ni que no haces nada, algo va cambiando, algo profundo. Contra más las voy aplicando, más prácticas me parecen las enseñanzas. Es un lujo recibirlas.

4.- Soltar

Es duro cuando estamos identificados con algo. ¿Estamos dispuestos a renunciar a nuestras creencias, a nuestras interpretaciones, a nuestras identificaciones? Es imprescindible soltar. Si lo hacemos a medias, solo lo que queremos, funciona poquito. Tenemos que desarrollar la ACTITUD de soltar TODO lo que vaya apareciendo, sin engancharnos. Pero yo, aunque emocionalmente-interiormente no me lo podía creer, lo hacía, las veces que podía, que no eran todas ni mucho menos, pero en cuanto tenía energía para ello lo hacía, aunque sintiera que no lo podía soltar. Y la verdad, es que ¡funciona! Tal y como siempre nos repite Antxoni, porque siento, sé, que algo va cambiando, sin mi intervención psicológica, estoy desarrollando un nivel de desapego que antes no tenía, lo que me proporciona una nueva libertad.

Soltar también me da ligereza de equipaje, porque me permite dejar de ser yo mi propio centro, en el que he estado completamente absorta. Y levantar la mirada, para abarcar lo que me rodea, comenzando por lo más preciado, mi otro hijo, maravillosa persona con quien tengo la enorme fortuna de convivir, y que tanto me ha ayudado y tanto me da. Deseo disfrutar de él, darle todo lo que ahora sí estoy en condiciones de dar. Amarle, ligera de equipaje y devolverle todo lo que me hace sentir. Y aprovecho este escrito para decírselo: “gracias por todo, hijo mío. Te quiero profundamente. Te necesito. Siento los momentos en que no pude estar ahí, contigo, no pude hacerlo de otra manera”.

5.- El Amor Compasivo- La Compasión.

A) Hacia uno mismo.

Dentro de aplicar las enseñanzas, no le daba la suficiente importancia a la parte que es:
acogerse a uno mismo con la mirada lúcida Compasiva Amorosa. Me parece un acto importantísimo, y al que no le solemos dar el suficiente espacio, ni practicar el suficiente número de veces. En ese acto me surgían y surgen muchas resistencias, porque yo misma no me sentía merecedora, limpia, lo suficientemente buena para ser amada tan profundamente, y más desde el sentimiento tan visceral de culpa. No me podía aceptar tal y como estaba, tal y como soy.

Pero es que al practicar más y más, me doy cuenta, que es una puerta de entrada, para contactar con ese maravilloso Amor Compasivo, que es mi propia naturaleza, al igual que la de todos y la de todo. Y está ahí, tan cerca, que solo tenemos que amar para contactar con ella. Y yo, que al igual que muchos, no me sentía especialmente compasiva, y sí siento mi egoísmo, me parecía que yo no tenía cualidades. Pero todos las tenemos. Solo está ahí, paciente, serena, plena, esperando a que nosotros comencemos a abrir la puerta que somos para que ella, por sí misma, sola, espontáneamente aparezca y se desparrame hacia nosotros mismos, hacia todos los seres.

Y mientras haya rincones nuestros que no consideremos dignos de ser amados, siempre habrá aspectos de los seres que amamos, y seres a los que no consideraremos dignos de ser amados. Estaremos poniendo límites a que el Amor de nuestra naturaleza esencial, búdica, pueda expresarse.

B).- Hacia los demás Seres –

Si algo me sorprendió, es que cada vez que pedía ayuda a Antxoni, siempre, siempre, me dirigía a pedir por todos los Seres. Y a ofrecer mi dolor y sufrimiento por los Seres que sufren. Y lo mismo cuando sentía cualquier vivencia positiva. Así que empecé a hacerlo, aunque en mis circunstancias me parecía un poco hueco de contenido porque sentía que en realidad quien más me importaba era yo y lo que me había pasado. Pero tanto hacer, tanto ofrecer, tanto desear transcenderlo para poder ayudar a otros seres, que poco a poco, voy entendiendo la maravilla que es el Amor Compasivo de nuestra naturaleza, que expresa al igual que todo lo que existe, todo lo que es, la maravillosa Consciencia, El Uno de donde todo surge.

Ahora mi mundo es diferente. Antes, mi mundo eran mis dos joyas, mis dos hijos, las personas amadas, mi esforzado mundo laboral y abarcando todo ello, mi anhelo de búsqueda espiritual. Y todos mis esfuerzos estaban totalmente dirigidos a que todos esos aspectos de mi vida se desarrollaran de forma equilibrada, positiva, amando, creciendo. La forma de hacerlo era desde el CONTROL , la RESPONSABILIDAD y la AUTOEXIGENCIA de ser una buena madre, una buena amiga, una buena trabajadora, una buena persona. Y acababa agotada.

Ahora mi horizonte es mucho más amplio: veo mi vida, y no le doy tanta importancia, porque la veo más relativa. Es una estación en un largo trayecto y no el destino del viaje. Y ahora intuyo el impresionante viaje, y los problemas, las ilusiones que tenía, son más pequeñitos, más relativos. Es una vivencia de una dimensión mucho más amplia que los patrones rígidos en los que estaba condicionada. Puede parecer más triste, más sosa, porque no me interesan muchas de las cosas que antes sí me interesaban, pero no la cambio por nada, porque... mi mayor interés, bienaventurado interés, es andar el camino del Despertar, y todo lo enmarco desde ahí. Lo que me proporciona ecuanimidad, serenidad, paz. Y eso me permite aceptar más lo que hay.

Veo los recuerdos, y los miro, y he adquirido la energía para poder elegir no darles una vida que ya no tienen, y siento que serían un gran peso que me aplastaría y me cerrarían las puertas de ahondar en la Vida. Esto no quita para que me sigan asaltando momentos de emoción intensa, pero dejo que se exprese, con conciencia, y luego la suelto y continúo con el Aquí y Ahora. Y me sorprende porque tenía miedo de tener que olvidarme de él, de mi hijo, pero alegremente veo que no es así en absoluto. No alimento sus recuerdos, pero lo siento más vivo. Prefiero mil veces esto a vivir en el pasado.

Y el control, la responsabilidad, la autoexigencia… Cada vez me siento más ligera: no necesito controlar todo, porque la vida se va dando, y me relajo y voy dejando que vaya sucediendo los acontecimientos porque es muy evidente que irá pasando lo que tenga que pasar, sin menoscabo de hacer lo que me toca hacer.

La atención se desarrolla: yo siempre he tendido mucho a la distracción, pero cada vez más, me doy cuenta que hay una corriente en mí, que se está germinando, estableciendo y que me permite darme cuenta muchas más veces que antes, y además en el momento, de mi funcionamiento, y ahora he ganado en perspectiva. Ejemplo: si ordeno, y se me cae algo, o no lo encuentro, automáticamente me aparece el mal humor, la rabia. O cuando no me da tiempo a pasar antes de que el semáforo se ponga rojo… El darme cuenta de que hasta incluso en estos mínimos detalles ya tengo un esquema de cómo tienen que funcionar las cosas, y que cuando aparece un obstáculo, surge mi desagrado de que las cosas no sean como quiero… me permite acoger mi reacción, y soltarla, y alegrarme de que ¡ ME HE DADO CUENTA!  Un termómetro que me señala mi grado de presencia en lo que hago, es la delicadeza o no con que trato las cosas, la comida… si las hago con un ritmo de movimientos corporales que siento como armónicos.

Resumen de lo que voy dejando: control -autoexigencia -mundo pequeño-peso -ilusiones egoicas -responsabilidades egoicas -recuerdos -identidad -sufrimiento -amor selectivo -angustia existencial-

Voy ganando: agradecimiento -alegría de ser -amor compasivo -confianza -energía -ligereza -amplitud de mirada -determinación y disciplina en aplicar las enseñanzas -concentración -conciencia de lo que aparece en el momento-no dar importancia al sufrimiento -libertad de ser -entrega del yo egoico -conciencia de sensaciones difusas-

Que pueda devolver a los seres, como mínimo, todo lo que he recibido.

Para que todos los seres despertemos.

OM MANI PEDME HUNG