CARTA A MI HIJO


 

Cielo, creo que ya voy aceptando tu ausencia y la forma en que te fuiste. El sufrimiento y el dolor han sido un infierno. Pero ya no miro atrás, solo miro desde la puerta que con tu muerte se abrió.

Y tú, ¿dónde estás mi amor? Quiero llegar a donde tú estás, pero sé que desde el fracaso, desde el abandono nunca podría llegar. Quiero crecer, quiero respirar, quiero aprender, quiero descubrir… ¿el qué?  El Amor. No el mío, el que siento por ti, que ya lo conozco. El otro, el Mayúsculo, el que te envuelve, el que ya eres. Quizás sea tan grande que ya ni rastro de ti quede, pero no me importa nada, porque yo quiero dejar todo mi rastro en el camino y ser solo eso, Amor Mayúsculo, para no juntarnos en nuestras personalidades, sino más allá de ellas. Y deseo juntarnos, no solos tú y yo, sino con tu amado hermano, con nuestros seres queridos, y tantos y tantos otros seres… libres, sin apegos… Gozar como niños de nuestra naturaleza, y obrar incondicionalmente por el Despertar de todos los seres, hasta el último de ellos.

Eso quiero. Eso pido. Hijo, mi amor. Te quiero tanto…