Silencio de pensamientos inconscientes

 

Me gustaría mirarte y solo mirar.

Podría describir tu agradable olor, y la belleza de tus hojas y la fortaleza de tu tronco pero a ti todo eso ni te va ni te viene.

Palabras que no entiendes, conceptos que ignoras como por ejemplo el nombre que te hemos puesto: hierba luisa.

Me gustaría mirarte y solo mirar.

Me sobrecoge tu silencio. Eres tal como eres y no es fruto de ningún empeño o esfuerzo. Estás ubicada aquí en un presente sin tiempo.

Frente a ti percibo la dolorosa separación que mi ausencia de silencio crea entre los dos.

Intuyo que el cese definitivo de este torturante discurso automático lleno de dramas, miedos, deseos o nimiedades convertiría nuestro silencioso encuentro en una experiencia vital única y novedosa, en una totalidad gozosa, en una celebración de la Vida.

Pero no te voy a mentir, No puedo mirarte y solo mirar, al menos todavía.

Soy un ser humano y cierta condición innata me lleva a creer y decir cosas tan locas como que tengo un cuerpo y no que lo soy. También cuento con un poderoso cerebro capaz de crear ideas e imaginaciones e incluso plasmarlas en la realidad cotidiana. Al parecer somos como especie una potente resultante de la evolución capaces, en manera exclusiva en la Tierra, de tener conciencia de nosotros mismos. Pero todo este poderío mental tiene sus sombras y una de ellas es vivirnos en la dualidad. Allá donde tú estás, ubicada en el presente, estés en el jardín que estés, yo estoy desubicado allá donde esté, porque solo estoy a medias.

No puedo mirarte y solo mirar.

Pasaron muchos años hasta que pude comprender que el origen de mi dolor residía en este sin vivir, en este permanente destierro del presente.

No sé qué hubiera sido de mi si no me hubiera encontrado con alguien que caminaba, hablaba, descansaba, creaba y se entregaba a los demás desde un silencio consciente, a diferencia de en tu caso, a sabiendas de ello.

Me abrió los ojos y me permitió visitar los aledaños de una minúscula parte de su profunda experiencia de Gozo, Sabiduría y Compasión, provocando un cambio de prioridades en mi vida total.

Me enseñó que además del dotado cerebro venimos con una semilla, en nuestro interior, el Principio Consciente,  que nos capacita para ir más allá de los pensamientos y emociones habituales. Se  abrió así la perspectiva de un Camino que conduce al Despertar Consciente.

Tengo que decirte que, al igual que otros muchos compañeros en este viaje, dispongo de mucha ayuda. Gracias a la Maestra Antxoni que con su enseñanza nos empuja día a día a apoyarnos en el cuerpo físico que siempre está aquí y ahora, y cuyas células viven el silencio, como puerta de acceso a la espiritualidad Consciente, en una práctica meditativa guiada. Paso a paso, con subidas y bajadas estoy embarcado en un viaje de retorno a mi esencia silenciosa Consciente.

No es un proceso lineal, por eso su guía es fundamental, porque no es difícil perderse. No hay que menospreciar la acción abierta o soterrada y sutil del ego que siempre desubicado me desubica a la menor.

Tal como Antxoni nos enseña se trata de un proceso de crecimiento en Consciencia que requiere de energía pero no de cualquier clase, como la acumulada en el ejercicio físico, por ejemplo, sino de energía meditativa. Es preciso contar con ella para poder transitar desde una atención común inicial a las percepciones y sensaciones en el cuerpo físico, y en especial en la respiración, hasta una Atención lúcida Consciente solo accesible desde una apertura a la Presencia Consciencia del Aquí y Ahora. Es en la Presencia, inafectada por los fenómenos mentales o emocionales, intocable,  en donde reside la capacidad de integrar y disolver todos los aspectos kármicos negativos que sustentan el cuerpo emocional que hunde sus raíces en el oscuro inconsciente impersonal de la naturaleza humana. Personalmente lo entiendo como un periodo de purificación imprescindible.

La enseñanza de la Maestra sobre las diferentes etapas meditativas que pude escuchar en Karma Samten Ling junto a un nutrido número de practicantes es una referencia muy clara para poder ubicarse. Establecerse en el silencio de pensamientos inconscientes de modo estable supone el inicio real de la vida espiritual. Como decía, antes toca purificar. Breves atisbos, vividos como auténticos anticipos, regalos, puedo referir como experiencia en especial en los cursos retiros de meditación. Son referencias muy valiosas que solo cabe agradecer y que son solo posibles por la influencia, contagio generoso de quien vive ese silencio constantemente: la Maestra espiritual.

La perspectiva que la Maestra y su enseñanza aportan me permiten ubicarme en este camino en el que muchas veces me he visto desubicado bien hacia arriba confundiendo la energía prestada por la Maestra tomándola como realizaciones propias y con groseros o sutiles engreimientos o hacia abajo hundiéndome en las lacrimógenas escenas del ego frustrado  a veces presa de las prisas por llegar a este u otro objetivos meditativos, vanas pretensiones que no se sustentan sobre méritos reales para ello.

En fin… me gustaría mirarte y solo mirar.

Ido más allá de los conceptos que en apariencia actualmente nos separan,

vuelto y definitivamente instalado en el Aquí y Ahora, en el Instante Eterno,

 donde confluimos todos los seres en la Unidad.