Las Cosas de la vida tal Como Son

 

Aceptar, asumir las cosas de la vida tal como son es una enseñanza que con frecuencia recibimos desde nuestra Maestra  Antxoni Olloquiegui en el Centro de Meditación Karma Samten Ling.

Aparentemente la cosa es simple y para un Ser Despierto  no cabe duda de que lo es.

Para quien no lo está, y se vive en  muchos momentos en medio de los avatares del ego dual, como es el caso, lo simple no siempre es lo más sencillo de realizar.

La aceptación de las cosas de la vida tal como son implica en mi opinión superar muchos automatismos hondamente instalados en lo profundo del inconsciente personal y me atrevería a decir en el del ser humano en general.

Nos confronta con la impermanencia de las formas y su devenir, y en especial a la del propio cuerpo físico, forma a la que el ego profesa el máximo apego e identificación.

El conocimiento que el ego tiene de su propia finitud hace más o menos ruido según las personas y las diferentes épocas de la vida, pero sonar, suena.

Las reacciones egoicas, al menos las que registro en mí mismo, van desde el mirar para otro lado (evasivas), a la protesta resistencia impotente, o a la resignación victimista depresiva.

Pero más allá de la madre de todos los cambios la vida en general es cambio.

El ego de forma automática los clasifica en imperceptibles, digamos inofensivos, que no generan mayores reacciones y los de "a mejor" y los de "a peor". Y es con estos últimos con los que lo de aceptar las cosas como son se pone peliagudo.

Enfrentado a la materialidad del cambio, a su forma externa que me exige adaptación, recolocarme, esfuerzo, incomodidad, en muchas ocasiones el ego chirría, se lamenta. Pero además, están los aspectos subjetivos añadidos donde me encuentro con los retales del cuerpo emocional acumulado y su cohorte de emociones: miedos, dudas, inculpaciones o autoinculpaciones, victimismo depresivo…

Entre la realidad del cambio alternante, la danza de la polaridad positiva y la negativa de la vida (las cosas tal como son) y las pretensiones egoicas de solo placer, todo bien muchacho  y para siempre, hay una incompatibilidad total.

Desde la perspectiva egoica no hay salida porque no da para más.

El resultado es sufrimiento susurrante o a grito pelado según se tercie.

Cuando escucho a la Maestra Antxoni decir que el placer y el dolor tienen un mismo sabor me doy cuenta cabal de que jugamos en distinta liga y que hay otra manera de vivir que no es la propia de la esfera egoica.

Y justo donde para el ego se acaba la historia, más allá de esa barrera, se abre una nueva perspectiva que no rechaza ni lucha contra él sino que lo integra como material de trabajo de la práctica meditativa.

Gracias a la enseñanza que la Maestra Antxoni Olloquiegui imparte en Karma Samten Ling, en la que confluimos un elevado número de practicantes que crece día a día y sin publicidad alguna, sobre la práctica del campo base meditativo, de conciencia en la respiración abdominal, se abre un todavía inestable pero imprescindible espacio de libertad al dejar ir con cada espiración el constante fluir de pensamientos y emociones inconscientes egoicas al espacio vacío de la Mente Consciente donde se disuelven.

La enseñanza de Antxoni no se limita a la expresión novedosa de una precisa cartografía de la experiencia, es decir, las palabras no son solo palabras sino que cada término despierta en nosotros la vivencia directa de aquello que enuncia, verdadero arte que diferencia a los Maestros espirituales auténticos: la capacidad de transmitir con su palabra y su presencia. Es gracias a esta generosa donación que los melodramas egoicos son vistos con distancia y desapego hasta ser disueltos instalándonos aunque sea temporalmente en un espacio de lucidez, paz y plenitud que es mucho más que la mera ausencia de dolor porque es amor y gozo.

Cada acceso a este nivel de experiencia deja un poso imborrable y alienta la aspiración a permanecer definitivamente en nuestra esencia.

A modo de particular aportación me referiré a algunas situaciones de pérdidas ocurridas, próximas en el tiempo, que habrían supuesto muchas emociones de dolor y pena que gracias al regalo de la Presencia Consciencia he podido afrontar con plenitud interior y serenidad.

Estos regalos acrecientan la aspiración y es así como me dispongo a vivir un nuevo curso retiro de meditación este mes de julio, coincidiendo con la fiesta de Sanfermines.

Las condiciones son inmejorables y una gran fortuna en sí mismas: la dedicación y entrega absoluta de la Maestra Antxoni, la energía de la Presencia Consciencia que se expresa a raudales, y la confluencia de un numeroso grupo de compañeros practicantes de la meditación en un clima de silencio y respeto de todos para con todos son las señas de identidad del curso en Karma Samten Ling.

Es un alimento que nutre nuestra aspiración, que disuelve bloqueos y dolores de tiempo atrás y que nos va despertando paso a paso a la experiencia vivencia de nuestra realidad esencial como seres libres conscientes.

Puede que la perspectiva de 6 días de meditación intensiva pueda impresionar o asustar a quien lo encare por primera vez. Pero desde mi modesta experiencia diría que aunque uno considere que la vela de su barquilla es más bien pequeña y tema que la jornada vaya resultar una remada extenuante y agotadora, la fuerza del viento de la Presencia es tan arrolladora que el viaje se ve lanzado con denodado empuje y las dificultades se ven allanadas.

La sensación final es del tipo: pero ¿ya se ha acabado? Unida a un sentimiento de intensidad nada usual ni comparable a otros tipos de experiencias.

La dinámica del retiro conducido por Antxoni Olloquiegui es novedosa en su forma, en la combinación de silencio, enseñanza, seguimiento de la energía y mantras musicados, muy adecuada desde mi punto de vista como practicante a la mentalidad y disposiciones de los meditantes occidentales. También es novedosa la enseñanza transmitida que, en consonancia con la esencia, aporta elementos absolutamente originales y genuinos como corresponde a una Maestra viva que expresa el fluir de la Consciencia Aquí y Ahora.

Desde la total gratitud y la mayor apertura que sea capaz solicito a la Maestra, a la Consciencia que se disuelvan los impedimentos en todos y cada uno de los participantes así como en todos los seres sintientes y nos instalemos en nuestra esencia de Consciencia  Vacuidad. Om Mani Peme Hung