La Presencia Consciencia del Aquí y Ahora siempre novedosa

En ocasiones la apariencia de cotidianidad puede enmascarar la siempre novedosa acción de la Presencia Consciencia del Aquí y Ahora.

Acudo con frecuencia a practicar meditación a Karma Samten Ling. Hay unos horarios, una secuencia de actos, instrucciones básicas para la práctica, una enseñanza diaria, la familiaridad de un entorno y de unas caras cada vez más conocidas, otras menos que recién comienzan, un espacio accesible, libre de contratos, compromisos,  formulismos  materiales o rituales.

Y como ya sabemos, la mente egoica pronto se acomoda a todo. Pero en Karma Samten Ling sucede algo que desborda toda rutina, que va más allá de los gestos y las estructuras, siempre novedoso, energético, tierno y poderoso a la vez.

Lo entiendas o no, la energía meditativa que se expresa a través y por la presencia de la Maestra Antxoni, va calando y transformando la habitual somnolencia egoica en un paulatino despertar a una conciencia más real, tanto de uno mismo como de la vida en su conjunto.

Nada tiene que ver con los conocimientos acumulados, ni con la inteligencia de los datos, ni con la clase social, ni con la edad, ni con las ideologías políticas o las tradiciones religiosas, tal vez porque está en la esencia de todas ellas, sin casarse con ninguna.

La Maestra Antxoni la denomina la Presencia Consciencia del Aquí y Ahora y no siendo el nombre lo importante, lo definitivo es que se trata de una experiencia-vivencia genuina e imposible de reproducir como una cosa más entre las cosas, por el deseo o el capricho de ningún ego.

Ante la Presencia solo cabe disponerse y así entiendo las instrucciones meditativas, como una manera de disponerse a lo que es realmente la meditación, que por lo tanto sucede, no es el producto de ninguna triquiñuela del ego por listillo o leído que se crea.

Dejarse, nada más y nada menos, cosa en apariencia sencilla donde la haya pero complicada para un ego educado en la consecución de sus logros a través del esfuerzo protagonista.

Gracias a que Antxoni insiste machaconamente en la práctica del campo base meditativo: la plena conciencia en la respiración abdominal, y en las percepciones y sensaciones corporales, se va abriendo la puerta a la Atención lúcida Consciente que nos conecta con nuestro Ser real. Se va produciendo una paulatina transición de un estado de somnolencia egoica a una experiencia de mayor claridad y lucidez que influye en todos nosotros y en nuestro entorno cotidiano.

Nadie somos indiferentes a este prodigioso toque de la Presencia, y esto es así para quien lo comprende como para quien todavía no. En muchas ocasiones son los otros los que se aperciben de los cambios antes que la propia conciencia personal se desayune de ello, hasta que al fin se hace patente para uno mismo.

A partir de ahí también cobra relevancia esa secuencia de entrada y salida de un estado de mayor lucidez al retorno a las viejas andadas egoicas. Nace así la aspiración a estabilizarse donde uno es, y a no sumirse en la ausencia de la real individualidad libre por consciente.

¡Una vez saboreado cuánto se echa en falta cuando uno se desconecta de su ser real!

Cuando la desconexión sucede solo cabe recordar y poner en práctica las indicaciones de Antxoni, y volver a la conciencia en la respiración natural hasta retornar a la Presencia.

Todos los instantes de experimentar la Presencia, aun siendo inestables de momento, son la única referencia y la fuente de confianza que hace posible no confundir las tergiversaciones del ego con la realidad de las cosas como son. Liberarse de este fatídico juego malabar con el que el ego se empeña en llamar yo a lo que no es sino una pálida y fantasmal sombra de su esencia real, una fatídica ensoñación generadora de todo el sufrimiento personal y colectivo está en el corazón mismo de la aspiración al Despertar individual y colectivo.

Solo cabe agradecer a quien hace posible que esta conexión con la Presencia Consciencia del Aquí y Ahora sea posible.