La Consciencia se expresa
DONDE QUIERE
 

Sin la acción liberadora de la Consciencia poco podríamos hacer los seres humanos por salir de la inconsciencia y dejar de pagar el tributo de dolor y sufrimiento que le son propios.

Sería un girar y girar más, de pesados y cansinos pasos de torpes pies anclados en el fango del oscuro inconsciente impersonal de la naturaleza humana.

Por fortuna, mejor por la naturaleza compasiva de la Presencia Consciencia del Aquí y Ahora, seres absolutamente libres de la ilusión, Maestros despiertos se han expresado en la Tierra  en todas las épocas, reconocidos algunos en los anales de la historia, y otros muchos, realizando su tarea de servicio al Despertar de todos los seres desde el anonimato.

También en nuestros días esta expresión de la Consciencia en la forma humana es un hecho.

La vida, por razón del karma, tal como diría mi Maestra me ha hecho testigo y partícipe junto con un buen número de compañeros en el camino de la práctica meditativa  de una experiencia vivencia  que ratifica lo dicho hasta el momento y lo que viene a continuación.

Como decía, al contemplar el transcurrir de este último año en Karma Samten Ling desde una panorámica de conjunto y hacer un balance objetivo de lo vivido por un colectivo de unas 50 personas diarias, a veces más, el resultado solo puede calificarse como extraordinario.

Llego a esta conclusión al constatar en el día a día cómo me veo compartiendo con tantos seres en mi entorno, compañeros en el camino, que expresan estar inmersos en una experiencia personal lúcidamente gozosa.

Esta realidad destaca por contraste al suceder en medio de un contexto social lamentable y depresivo causado por la crisis económica y política.

Pero además del qué, del contenido, merece su propio lugar hablar aquí del cómo, de las formas.

Creo que no me excedo al hacerme eco de un sentimiento generalizado de gratitud entre los meditantes que acudimos al Centro por poder disfrutar del compartir en un marco de absoluta libertad.

En una ciudad pequeña como Pamplona participamos de un espacio en el que entramos y salimos ajenos a normas y formalismos que nos vinculen de manera artificiosa como ocurre tradicionalmente en muchos casos.

Es así que vibramos en el mismo fluir de la vida que es Presencia Consciencia del Aquí y Ahora.

Respirar algo tan puro y poder expresarlo como una individualidad lúcidamente libre es sin exageraciones algo muy excepcional.

Obviamente, no son las cuatro paredes del Centro las generadoras de este mandala de energía sino la experiencia vivencia espiritual que nos comunica la Maestra realizada en su infatigable dedicación.

Desde ella fluye la enseñanza. La palabra es el vehículo que aporta claridad y guía, la comprensión de la experiencia. Pero sobre todo transfiere la energía imprescindible para que suceda en nosotros, los meditantes, el salto cuántico de la oscuridad farragosa del ego a la vibrante luminosidad de la Presencia Consciencia.

Como en un proceso de contagio la elevada cualidad vibratoria de la Maestra nos atrae hacia su esfera energética, desapegándonos de las fijaciones egoicas siempre confusas y sufrientes, donándonos la experiencia vivencia de lo gozoso y pleno que es vivirse en la Consciencia, es decir, en nuestra auténtica naturaleza de ser, y poder expresar nuestra individualidad de absoluta libertad, superando los apegos generadores de miedos.

En esta experiencia vivencia permanecemos más o menos tiempo según  las condiciones kármicas de cada cual y el compromiso y dedicación a la práctica meditativa. Pero por breve que este espacio sea nunca resulta indiferente. El contacto con el Ser real purifica los viejos karmas, y deja una señal, una referencia que alienta el crecimiento en el camino meditativo y supone una inestimable ayuda cuando nos toca atravesar periodos áridos y oscuros.

Somos inmensamente afortunados al estar inmersos en este campo (mandala) de energía que, entre otras cosas, hace mucho más fácil ponernos de nuevo en línea de luz cuando por diversas razones nos desconectamos de nuestra esencia.

Y esto solo es un botón de muestra de la callada labor que lleva a cabo un Maestro realizado en la Tierra.

A un nivel más general, cabe decir que solo la acción de la Consciencia, valiéndose de seres humanos despiertos como su vehículo en este plano terrenal, puede poner el contrapeso preciso a la inconsciente vocación autodestructiva de la Humanidad presa de los intereses egoístas en lo económico, político y religioso.

Solo desde este fondo vibratorio podemos sentirnos partícipes de este Despertar colectivo  que se está dando en la humanidad como expresión de la era del Maitreya.

Como aportación personal y poniendo por delante mi proverbial tendencia al escepticismo y la racionalidad me referiré a lo que un sueño extremadamente vívido me mostró y recibí con mucha gratitud. Lo describo brevemente:

“Como refulgentes haces descienden de las radiantes estrellas y adoptan formas de luz en innumerables lugares de la Tierra. Algunas de ellas irradian en indescriptible fulgor, los bodhisattvas de todos los tiempos, también del nuestro. Otras de brillo menor se hallan en estado de evolución y otras a punto de adquirir la forma, en estado de luminosa gestación”.

La Consciencia aprieta el paso, y tal como constatamos en Karma Samten Ling, empuja con fuerza.

El descenso de la energía no da tregua y es imponente. De forma notoria lo hemos constatado, un muy numeroso grupo de meditantes (más de 50) durante el curso retiro de Navidad que acaba de terminar.

Es una gran fortuna poder respirar esta espiritualidad libre donde no cabe el fanatismo ni la exclusión de nadie, porque es la expresión de nuestra propia Esencia (la Presencia Consciencia del Aquí y Ahora) que no puede ser diferente de la Esencia de cualquier otra tradición religiosa.

Este empuje de la Consciencia es superador de la fragmentación de las tradiciones religiosas obsoletas, y unificador de todos los seres humanos en una espiritualidad universal e integradora que dará pie al surgimiento de un nuevo ser humano más allá del egoismo, envuelto al fin en la amorosa energía del Maitreya.

En Karma Samten Ling participamos de este proceso que acelera nuestro crecimiento  en la Consciencia individual en apertura a la Consciencia. Vivimos episodios en los que  momentos de gozo y lucidez, alternan con aquellos en los que los aspectos pendientes de actualizar del cuerpo emocional acumulado en el pasado y cualquier otra condición kármica negativa estallan como astillas frente a la mirada meditativa para que la luz de la Consciencia las purifique y disuelva.

Solo queda abrirse, meditar en la Presencia del Aquí y Ahora y agradecer a la Maestra Antxoni  la guía de quien conoce el inicio, el durante y el final del camino que conduce al Despertar total en la Mente Consciente.

Agradecer el hecho de vivir en esta época de transformaciones en la consciencia individual que son un signo anticipatorio de un cambio grupal y colectivo.

Agradecer la fortuna de vivir en este contexto histórico, en la era del Maitreya.