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UN
CUERPO RELAJADO, UNA MENTE ABIERTA AL DESPERTAR TOTAL
Un día la Presencia floreció de una forma
natural. Jugando a saltar al instante, se fue enraizando en una tierra
aireada y abonada. Abandonas el viejo árbol acumulado y te presentas en la
Vacuidad. Arrancando las raíces que te esclavizan, vas penetrando en el
Vacío lleno de libertad.
El cuerpo se relaja, se torna ligero, suave, ágil, recto. Todo él es
Energía. Se mueve alegremente. Vuelve a su estado natural. Recupera el
equilibrio perdido. Armoniza de nuevo con su inteligencia natural. Es
Vacío, Espacio, mente. Se percibe como luz, calor interno, latido
constante. Gozo espontáneo natural que mana del propio Vacío. Sonrisa que
dibuja la alegría de sentirse vivo.
La Vacuidad se convierte en algo normal. A la par, el pensamiento se
vuelve lejano, secundario, nada importante ni esencial.
Al ir cayendo el apego, los deseos se transforman y visten con coloridos
de libertad, profundidad y unidad. Un deseo de Liberación que incluye a
todos.
Una etapa lleva a la otra. Cada acto despliega su consecuencia. Un karma
positivo se crea día a día.
El optimismo invade tu vida. Cada amanecer te inspira algo nuevo. El
cuerpo recobra su Esencia sagrada. La atracción es espontánea: una magia
de ojos que estallan en un Espacio de luz blanca.
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