Una personalidad nueva

 

De niños y jóvenes soñábamos con viajes, aventuras, descubrimientos. Si no pudimos realizar todos estos proyectos por lo menos nos identificamos  con héroes populares que vimos en películas, leímos en novelas y estudiamos en la historia de la humanidad.

Nada comparable son las fantasías de aventuras exteriores con la aventura del descubrimiento en el interior de nuestro Ser Real o Identidad profunda Consciente, que siendo real es mucho más apasionante.

Un camino de largo recorrido sin atajos desde una mente infantil superficial hacia una mente madura profunda; desde  la superficie exterior aparente, a la esencia interior real; de la cáscara dura y fría de la inconsciencia a la lucidez de nuestro Ser Real.

Partiendo de la inconsciencia dual egoica, que siempre es una mente infantil que cree en mil ilusiones: de pequeño, en los reyes magos que le traen regalos fantásticos y de mayor, en promesas electorales de líderes inconscientes que le guiarán a la tierra prometida que mana leche y miel, llegando en un salto cualitativo a la cálida intimidad de su Identidad profunda Consciente, con el gozo sencillo de sentirse nuevo, renovado, de ver a los demás y al mundo con una visión diferente, nueva, desconocida antes.

Anclado en un equilibrio armonioso que te libra de los múltiples vaivenes de los extremos, el centramiento natural en nuestra propia esencia, que no es diferente de la misma vida, te permite no dejarte arrastrar por el maremagnum de inconsciencia colectiva.

Desde esta perspectiva entro en un nuevo retiro para ir descubriendo niveles más profundos de los potenciales positivos que están en mi interior, en mi Identidad profunda Consciente.

Desde este gozo, deseo para todos los seres: OM MANI PADME HUNG