UNA MIRADA DE LUZ

 

La luminosidad radiante que veo en otra persona, en su profundo mirar transparente, es la misma luz de mi mirada en la Presencia.

La fascinación que siento ante esos ojos llenos de viva amplitud, es la admiración ante la manifestación de la Consciencia en la tierra.

En el fondo de su mirada está su Esencia, que es mi Esencia. Allí me veo reflejado como en la superficie de un lago de agua pura transparente.

Al cruzarse nuestros ojos en un punto en el espacio, percibo una fusión magnética de dos individualidades que son unidad en lo más íntimo de su Ser.

Estas vivencias espontáneas se renuevan por sí mismas en cada contacto, una y otra vez, en el Instante Eterno.

La sensación inefable de belleza que llena el espacio de luz, se corresponde con la belleza de mi Ser Interior.

La percepción atemporal de frescura juvenil sin límites de edad es la Vida Eterna que reina en lo profundo del ser humano.

El ver lo mismo viéndolo diferente es la renovación constante de la auténtica vida que se desvela a los ojos que pueden ver.

Ese cuerpo que vibra armoniosamente, que respira profundamente, que fluye en una energía sutil, sintoniza conmigo mismo y con la vida que palpita en el universo.

Esa energía que fluye y se expresa en cada célula de su cuerpo, circula alborozada de alegría por el mío.

Es la mirada interna que tiene una visión profunda de luz espacial que convierte todo en magia transparente.