SOMOS VACUIDAD

 

De repente, vemos. El interruptor de la vida se ha colocado en el polo adecuado y se hace la luz. Miramos y nos maravilla todo lo que aparece ante nuestros ojos. Ese personaje que ha estado ante nosotros, desaparece; permitiendo la manifestación de un Ser de Luz o de nuestra Identidad profunda Consciente luminosa. Su cabello es de oro puro. La piel luce un tono naranja de pujante energía. Su perfil se difumina en el espacio. Sientes su profunda respiración armoniosa. Todo su cuerpo vibra al unísono. Tu luz, su luz y el espacio de luz conforman una unidad. Su corazón espiritual se mece en el amor universal. Las células de su cuerpo viven la dicha del eterno instante. Emana la belleza de la obra consciente. En torno a él, reina la armonía. Despide una atractiva serenidad. Transmite una quietud vibrante. Desprende una pureza inmaculada.

Cuando nos percibimos así, estamos en un nivel de atención natural a todo lo que acontece dentro y fuera de nosotros. Nuestro estado mental varía de unos momentos a otros, según las circunstancias que vemos. Centrados en lo que somos como esencia humana, cada día somos más ecuánimes. También en la acción surgen espontáneamente instantes de lucidez contagiosa. Al contemplar la renovada primavera luciendo sus mejores galas. O cuando al cruzarnos en los caminos de Santiago con una cansada peregrina, alza su mirada y vemos una sonrisa de luz.