RENOVACIÓN INTERIOR Y EXTERIOR

 

Se veía venir. Todas las señales de la tormenta que avisan de su proximidad estaban latentes en el ambiente. La crisis llamaba a la puerta. La trompeta del cambio afinaba sus notas. Era el momento preciso de enfrentarse a lo que hasta ahora era inabordable. El ego temblaba. La suerte estaba echada.

El láser de Luz blanca descendió al abismo inconsciente y removió las viejas capas allí almacenadas. Exteriormente se crearon unas condiciones que evocaban y reflejaban los antiguos y dolorosos recuerdos. Se removieron los cimientos y volvió a aparecer aquel niño tan sensible ante los dos polos de la vida: absorto ante la belleza; asustado y perplejo ante la violencia de los que predicaban la paz.

Fueron días difíciles. Pero todo es impermanente. Era un sábado otoñal. Sonaban en el reloj las doce de la mañana. Empezaba la meditación. La desolación era total. Se presentó un abandono en el límite del hartazgo vital. Inmediatamente cayeron las cortinas egoicas de la ilusión que impiden el paso de la Luz.

Con aquella luna nueva empezó algo nuevo. Un amanecer colorido se atisbaba en el horizonte. Una alegría liberadora invadía las células del cuerpo. Empezaba la etapa siguiente transformadora. La fuente de la vida brotaba con aguas de agradecimiento.

Al ver lo atemorizado que me he vivido toda la vida por unos miedos y temores, afloraron a la superficie para que los encarase. Así pude ver realmente la ilusión como ilusión. Mi Realidad profunda nada tiene que ver con esta ilusión. Desde cuya lucidez amaneció una nueva primavera espiritual. Distinguiendo con claridad lo que no es de lo que Es esencial. Visión que arrojó muchos lastres que me pesaban desde antaño. Al mismo tiempo viví esta crisis con un agradecimiento por poder ver mi Realidad tal cual es. Identificándome con una individualidad mucho más libre y gozosa. Sintiéndome yo mismo en el verdadero sentido de la palabra. Gustando y disfrutando de un nuevo orden tanto interior como exterior. Afirmándome en que la vida es bella y no trágica, cuando se ve tal como es.