RECONOCER LA LABOR DE LA CONSCIENCIA DISOLVIENDO EL EGO

 

TODO EL TRABAJO DE TRANSFORMACIÓN DEL EGO INCONSCIENTE lo realiza la Luz potente de la Consciencia. El poderoso y auténtico polo positivo de la vida ilumina el polo negativo falso e ilusorio, como el brillante y radiante Sol integra la sombra, que es una parte de él mismo.

El ego no puede hacer nada para cambiar su propia ilusión, su neurosis, su creación. Él mismo es una ilusión, una sombra que se cree su ilusión como real. Pretende siempre seguir existiendo, incluso en el proceso de su disolución, llevado por la Consciencia. Su tendencia natural es a ser más, ser importante, destacar todo lo posible, crecer, expandirse, desarrollarse, multiplicarse, hacerse notorio, sobrevivir a toda costa. Su posible disolución la vive como una amenaza a su propia vida. Se rebela, se resiste, pone dificultades, crea mil engaños y astutas artimañas. Se introduce sutilmente en todos los temas de la vida. Nos convence con sus argumentos. Se viste ceremoniosamente de vistosos ropajes espirituales.

El ego no puede resolver su propio conflicto. Incluso el abandono y la confianza nacen de una Gracia concedida por la Consciencia, al margen del ego.