REAL COMO LA VIDA MISMA

  

La Presencia se comunica de unas personas a otras, desde la sintonía real con el corazón espiritual. Cuando hay unas personas receptivas, el gran caudal del Río de la Vida, también se expresa en ellas.
La Presencia se manifiesta en todos los seres humanos que estén abiertos a su fluir. Se comunica a través de unos instrumentos humanos que hacen de puente con otros seres humanos. Quien actúa es la Presencia-Consciencia, espontáneamente.
La Vida se comunica por su propio poder, trasciende la esfera de las ideas. Cuando vivimos en nuestro Ser Real, somos capaces también de captar la Esencia de los demás seres humanos.
Desde la vivencia de la Presencia, interactuamos positivamente no solo con las personas con las cuales nos relacionamos, sino con todo el ambiente que nos rodea.
A continuación relato tres ejemplos ilustrativos:

ENCUENTRO INEFABLE

Aquella niña era muy pequeña. Estaba sentada alrededor de una mesa de cafetería. Jugaba divertidamente con otros niños, sin perder de vista sus caramelos de colores.Tenía un aire de inocencia, de gran fragilidad, de suavidad incontaminada. Nuestros ojos se encontraron en un instante mágico. Nos fusionamos y vivimos la Unidad en la Esencia. El tiempo se paró en el Ahora. Nos sentimos navegando en el Espacio.

CONFLICTO EN EL SUPERMERCADO

Al entrar al supermercado hay una gran tensión. La encargada del local discute en voz alta con dos clientas, muy conocidas en la zona por sus robos de género pequeño. La conversación va subiendo de tono y hay un ambiente crispado.
A los dos minutos todo se ha solucionado y las mujeres se han ido. Suelo acudir a realizar la compra a este establecimiento. Blanca, la encargada, es una mujer joven, de mente y corazón abiertos. Nos conocemos hace unos años. Se ha dado perfecta cuenta que al entrar yo y contemplar la escena, todo lo que amenazaba con convertirse en una tormenta, se ha deshecho por arte de magia.
Una risa clamorosa ha acabado por poner fin al incidente. Sonriente, nos ha contado alegremente otras anécdotas pasadas con las mismas clientas, mientras observa por el cristal cómo se alejan. Y ha vuelto a poner la cara de niña inocente que aún asoma a veces a sus sonrosadas mejillas.

LA AUTORIDAD EN EL CAMINO

La señora, muy conocida por su importante cargo público, caminaba por una calle del centro de la ciudad. Rodeada de guardaespaldas, parecía inaccesible.Llevaba la cabeza agachada. Su cara seria y tensa, transmitía preocupación por los acuciantes problemas que la embargaban.
De repente, levantó la vista y nuestras miradas se encontraron por unos momentos. Sonrió, se relajó, su rostro se alegró, todo su cuerpo se serenó. Saludó familiarmente, como si nos conociéramos de siempre.En un instante espontáneo, todo había cambiado. De manera natural, en una acción directa, sin necesidad de palabras discursivas.