LA CAÍDA


 

Primer día del retiro navideño. Todo empezaba por el polo negativo. La noche había sido mala y el despertar nada halagüeño. La mañana continuó con la misma tónica. La tarde empeoró las cosas: un gran pesimismo parecía invadirlo todo.

En medio de esta situación, el ego se resistía a escribir estas líneas. Lo veía absurdo, fuera de lugar. Creía tener todas las excusas del mundo a su favor. Argumentaba que no tenía nada especial o interesante para relatar. Contar lo que le sucedía le resbalaba totalmente. Decía estar harto de casi todo. Se resistió todo lo que pudo, batalló hasta lo indecible.

Y al final el ego se desplomó. A última hora, cuando ya sonaba la campana del ring. Algo cayó, se tambaleó, se deshizo. Sentí una liberación. La energía bloqueada circulaba por todo el cuerpo, que se sentía nuevo, renovado, desatascado. Ligero de equipaje, la noche me acarició con un aire fresco, limpio, regenerado.

No cabe duda de que he aprendido en todas las incursiones egoicas, pero en esta particularmente. Agradezco el haber comprendido que este yo falso no es mi Ser real, sino el personaje falso que me he creado a lo largo de toda una vida. Gracias inmensas por saborear lo que es la frescura de mi ser real en cada Aquí Ahora.

OM MANI PEME HUNG