EXPERIENCIA DE LA REALIDAD
EN LA GOMPA

 
Todo el recinto se llena de una luz muy clara.
Los colores de las paredes y de los objetos adquieren una mayor intensidad y emanan una luminosidad radiante.
Los límites de la sala pierden su rotundidad separativa y se difuminan en un espacio más flexible.
Todo el espacio de la estancia, incluidas personas y objetos, se bambolea con un suave movimiento.
Las personas son cuerpos de luz, integrados en el espacio luminoso.
Una sensación de unidad lo impregna todo.
Solo puedes amar lo que te rodea.
La respiración se vuelve lenta, suave, casi imperceptible.
El cuerpo, el corazón y la mente son uno.
El ambiente está imbuido en el silencio.
Una gran serenidad, sin asomo de preocupaciones.
Gobierna la paz.
Un gozo natural invade el cuerpo y aparece una suave sonrisa.
Huele a felicidad.
Es el reino de la verdadera alegría.
Los pensamientos desaparecen, se ralentizan o continúan en otro plano superficial.
El inconsciente se ve con distancia, sin identificación, integrado.
Es un mundo natural, simple, sencillo.