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AQUÍ
Y AHORA EN LA CLÍNICA DENTAL
El agua empieza a caer, una tarde de mayo
florido y lluvioso. El cielo de un gris plomizo amenaza con un fuerte
aguacero.
En la sala de espera reina una calma especial. La relajación llega con
naturalidad. El Espacio es energía expansiva. La Vacuidad se expresa en
el momento adecuado, durante una media hora.
Hola Ana ¿qué tal estas? Vamos allá. Una radiografía. La anestesia. No
tenemos prisa, relájate, no hay nadie esperando, no tenemos nada que
conseguir.
Los instrumentos vuelan sin parar. El diente trae muchas complicaciones,
todas. Se rompe, no hay por dónde agarrarlo. La raíz es fuerte, viva,
profunda, poderosa y encima se curva en su parte final.
No puedo más, tengo que descansar.
Te voy a poner otra dosis de anestesia. Esta raíz no me sale. Los
nervios afloran. Voy a moverla mucho antes de volver a intentarlo.
Siento su mano ardiendo de tanta energía.
Sigue, no siento ningún dolor.
Los pensamientos inconscientes brotan sin
parar, quieren llevarte a su terreno. Su brazo me agarra del cuello y me
zarandea la cabeza.
Te estoy haciendo una carnicería.
Sigue, no pares, no hay dolor.
Hay que sacar esa raíz como sea.
Se ha vuelto una niña.
Mira: la raíz entera, dice encantada y satisfecha. No vuelvas en unos
días, tengo que olvidarme de esto.
Setenta y cinco minutos de lucha sin cuartel.
Camino rápido, bajo una suave lluvia refrescante. Un sincero
agradecimiento a la Consciencia, surge de un corazón humano.
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