ALGO MUY ESPECIAL

     

Soy una meditadora de Karma Samten Ling y me gustaría contar algo muy especial que he vivido.

Soy una persona mayor y me acerqué a la meditación porque alguien muy allegado a mí me lo recomendó. Yo practicaba y practico otras técnicas de interiorización y el aspecto espiritual me ha interesado siempre.

El caso es que yo me acosté un sábado a la hora habitual, me encontraba muy bien, estaba contenta, los pintores me habían pintado la casa y todo estaba muy limpio y bonito.

Me dormí tranquilamente y al despertarme a la mañana e incorporarme tosí y comencé a sangrar abundantemente por la nariz, manché de sangre las sábanas, la sangre caía al suelo, me asusté y llamé a mis hijos, me vestí como pude y cuando estos llegaron llamamos a un servicio de emergencia que hay para personas mayores que viven solas, como es mi caso. Los asistentes me tomaron la tensión y la tenía muy alta, me recomendaron que fuera a urgencias, así lo hicimos. Allí seguía sangrando, me colocaron un tapón pero este no contenía la hemorragia y me indicaron la conveniencia de ingresar. Me sentía mal y seguía sangrando,   me taponaron el otro orificio nasal, al no poder bajarme la tensión y contenerme la hemorragia, decidieron trasladarme a cuidados intensivos. Me colocaron agujas por varias partes del cuerpo y a pesar del dolor tan grande que sentía comencé a estar muy a gusto, con una paz extraordinaria. El cuerpo dolía pero yo no sufría, sensaciones de calma y bienestar me invadían, "que sea lo que tenga que ser, si es mi hora, me iré tranquilamente", eso pensaba mi mente mientras se sentía en una profunda paz. El cuerpo dolía muchísimo pero yo lo veía desde fuera y pensaba: "qué raro es esto que estoy sintiendo", yo estaba fuera, dándome cuenta del malestar tan grande, pero todo a mi alrededor era espacio, muy gozoso, un espacio maravilloso, un gran bienestar me invadía, aquello era totalmente nuevo, me daba cuenta de que era algo excepcional, que era muy bueno, esa paz, esa sensación tan gozosa y así estuve mucho tiempo. Me acordaba de Antxoni y pensaba: "esto tengo que contárselo a ella".

Por fin consiguieron bajarme la tensión y la hemorragia remitió poco a poco.

Ya todo esto ha pasado, me encuentro muy bien y muy agradecida a la vida por haber tenido esta experiencia y darme cuenta que es una prolongación y ampliación de otras vivencias que siento cuando medito, de silencio, de paz y de espacio gozoso.

Espero que sea útil esto que cuento para quien lo lea. Me han dicho en el centro de meditación que esto que he vivido es mi estado original, natural de ser, mi Ser real y que en él permaneceré cuando llegue mi hora. Es un gran consuelo para mí ya que, por mi edad no veo lejos ese último momento.