Al
bodhisattava J.J.J. (IV)
Yogui positivo
Este
mundo terrenal
es un perfecto marco
para el pintoresco lienzo
que simboliza al yogui positivo.
Sin
ninguna nostalgia
de abstracciones
en absorciones meditativas,
afronta los peligros
de los abismos
del inconsciente colectivo
de la humanidad en la cual vive,
no estando exento
de penosas pruebas
y experiencias
a las cuales no teme.
Tampoco
se asombra
cuando todo su ser,
con sus sentidos
interiores y exteriores,
es transportado
por el deleite inefable
de lo absoluto.
Su
vida ordinaria
transcurre muy cercana
al sufrimiento humano,
cuyas miserias
comparte como hermano,
y no siente el orgullo
de un superior plano.
No
le atraen para nada
las rítmicas
vidas cabales y estables,
carentes de oposición y dolor,
que no incluyan a todos los seres.
Con
una mente gozosa,
sin esperanza ni temor,
vaga de un lado para otro,
disfrutando de las maravillas
de todas las manifestaciones
de la consciencia.
A
su paso,
en cualquier medio,
las lluvias de bendiciones
disipan los obstáculos.
En
todas sus acciones,
impregnadas de pureza y valor,
no hay otro objetivo
que no sea el beneficiar
a todos los seres sintientes.
Sin
necesidad
de huir del mundo,
esté donde esté,
se encuentra
en su mente gozosa,
desde donde
siguen fluyendo
las Enseñanzas Universales de Buda
o Consciencia Suprema.
En
el yogui positivo
cabe toda forma y expresión
que lleve a la liberación.
|