DEDICADO A DORJE CHANG
¡Oh llama de Sabiduría,
Buda Dorje Chang!
Bien pudo el ser clamar
que se plasmase,
el que cada ser sintiente
en Ti se reconociese,
pues en solamente un instante
que al ser miraste,
tu infinita mirada en él dejaste
en la llama de Amor que le llagaste.
En el Imparcial Amor
hacia todos los seres
hiciste que en los corazones abiertos
ardiese la llama del Bodhisattva
para que expresase
la entrega incondicional, total,
a fin de que cada ser despertase.
En
esta andadura terrestre en pos del Ser,
te haces visible para el ciego espíritu humano
en forma de color azul, oro y diamante.
Abres sugestiones poderosas de la realidad:
invadiendo nuestras vidas terrenas
de una paz sin fin,
haces percibir toda la existencia
como afín.
Si
en ese tu espléndido semblante
de ojos acogedores, penetrantes,
todos nos reconociéramos en cada instante,
pediríamos que formaras
y abrieras de repente
los ojos iluminados, anhelados,
en los seres sintientes ya esbozados.
Tu
Sabiduría Imparcial
es la palanca mágica para la realización
de la sana locura sin esperanza ni temor.
Desenmascara
la astucia,
el ingenio y la habilidad de
la ignorancia
para urdir e impedir el vuelo del ser
hacia las Alturas Supremas,
quedando libre únicamente
la llama viva de la aspiración-devoción
de la Suprema Realización.
En
Tu mirada miró el ser al Espacio,
y voló más allá de las rutas del pensamiento
en una mística danza,
sin ninguna nube turbia,
su corazón latía
silencioso
en las manos de un Amor
más vasto que el universo.
Era la calida morada natural
en el seno de la luz-vacuidad gozosa.

|