Liberación en el Aquí-Ahora


En su mirada profunda vio el ser
el imperio fantástico
de la pequeña vida egoísta,
con estrechos márgenes de ideas esperanzadoras
para descifrar el secreto de felicidad
en una vida terrícola  de torpes maquinaciones,
atrapadas todas ellas en fugaces ilusiones.
Focalizaba su mirada exterior
hacia los genios más agraciados,
por lo insólito de los escenarios creados
para que sus espíritus fueran liberados.


El atónito ser emergió de lo umbroso
del dudoso trasfondo de reflexión,
con el pensamiento positivo
de que en cada ser humano
hay una capacidad de despertar,
de liberarse de la aflicción samsárica.


Buscó en Vipassana el desarrollo consciente
de la vía meditativa,
descubriendo la espiritualidad
que libera de la mente ignorante confusa.
Desplegó la meditación de lo simple
en la observación directa de los fenómenos,
en la que aprendió a vivir
las situaciones tal cual son.
Asumió la neurosis individual
conectándose a todos los seres
desde el Amor y la Compasión de Chenrezy,
que le llevó al profundo silencio
liberador del fantasmal mundo egotista.


Realizaba una práctica espiritual conducente
a la visión de su esencia
en el espacio consciente de la mente,
espacio hallado también en toda la vida diaria,
en el fluir espontáneo de la atención-observación,
desde el cual, todo sucede de modo distendido,
sin esfuerzo, por el propio poder
de la Presencia-Consciencia,
que hace desaparecer todo resquicio
de esperanzas y miedos egoicos,
en el hallazgo de la libertad
como verdadera naturaleza de su ser.