La energía incondicional


La sincera devoción al Buda Primordial
llena de sana inspiración la vía espiritual.
Sin buscar logros ni objetivos especiales,
cultiva la apertura a la vivencia de Su Presencia,
donde el camino y la meta confluyen
en un presente lúcido, vivido,
tanto en los fenómenos satisfactorios
como en los reveses dolorosos
de los episodios de la vida humana terrena.


No es una vía meditativa basada solamente
en el esfuerzo que cada uno desarrolle personalmente,
para que en estas apariencias
de suerte desdichada o feliz,
donde quiera que uno esté,
no falte la vivencia del amor,
la luz de la vastedad del Espacio
de la Vacuidad Compasiva.

 
La energía personal que en la devoción se invierte
ampliamente desde el Buda Dorje Chang revierte
en la cordura de mente despierta al instante.

La apertura total
a su energía incondicional,
corta las esperanzas-temores
de la azarosa vida dual.


Sin rechazos ni temores en su paso terrenal
el ser se relaciona con las cosas, tal cual son,
como expresión de su manera de ser
en la locura-cordura fundamental
vive lo simple de la vida real.


Desde Su raudal energético que sorprende sin cesar
el ser vive en la alerta relajada sin cejar
descubriendo nuevas facetas
de armonía en bellezas espaciosas
en la impermanencia de todas las cosas.
Con nuevos destellos,
los chispazos de luz centellean
en unas mentes más y más luminosas.